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martes, enero 17, 2012

Juan Carlos: Parábola hacia el cielo

27 de junio de 1968. Francisco Sampedro, ex jugador del Barça (legendario por ser el autor del gol de la final de la Copa de España en Montjuïc contra el Espanyol once años antes) y Valentín del Valle acuden a Barcelona junto a un futbolista largamente deseado por el Barça. Siendo aún juvenil, en 1961, ya lo había seguido el club pero fue entonces, siete años después y ya asentado en el primer equipo del Racing cuando se llevó a cabo su fichaje.

Juan Carlos fue un serio y no excelso centrocampista que se ganó un puesto en los años de oscuridad del Barça gracias a su tesón, su trabajo y su facilidad en la combinación. Durante siete años, sin ser fijo en el once, tuvo un acentuado protagonismo con Artigas primero, Seguer o Buckingham después y, por fin, con Marinus Michels, quien descubrió en él un pivote excelso que repartía juego sin complicaciones para la brillantez de Rexach o Marcial. Y que con la llegada de Johan Cruyff, en 1973, vivió su curso mágico.

El lunes, un mes antes de cumplir los 67 años, falleció en Santander un tipo alejado del foco mediático pero que es leyenda por formar parte del Barça que rompió la hegemonía del Real Madrid en 1974 y que fue el autor de uno de los goles en la paliza más legendaria que existirá jamás en el Bernabéu, aquel 0-5 de un 17 de febrero que tuvo en su cuarto gol, una parábola excelsa, la culminación de una noche que ni los éxitos ni los títulos del presente deberían nunca enterrar en el olvido.

'Corta y al pie, siempre al sitio exacto' rememoraba ayer Charly Rexach al recordar el juego simple pero trascendental de Juan Carlos, el capitán que tuvo el orgullo de levantar un título de Liga esperado durante catorce años. Catorce años sin ganar una triste Liga, un hecho hoy impensable, imposible y utópico pero cierto en aquella época. En ocho temporadas y 280 partidos de blaugrana, Juan Carlos apenas ganó una Copa de España y una Liga... Pero, también, el reconocimiento unánime de una hinchada huérfana de títulos pero entregada a los suyos.

Se fue, en silencio, junto a Gallego, otro histórico de la época, al comprender que con la llegada de Neeskens su protagonismo iba a ser testimonial. De la misma forma que el central andaluz regresó al Sevilla por la eclosión de Migueli o el fichaje de Marinho, Juan Carlos retornó al Racing entendiendo que 'Johan II' le cerraba las puertas. Despedido con gratitud pero sin los fastos del presente, el '6' aún jugó tres temporadas en Santander y se despidió del fútbol a lo bestia, un siete de mayo de 1978, en la última jornada de aquella Liga marcándole un gol de oro al Sporting que significaba la salvación de los cántabros... y de rebote del Espanyol, cuyo presidente de la época, Manuel Meler, no dudó en agradecérselo imponiéndole la insignia de oro del club. Curiosamente aquella tarde, a los 75 minutos de partido, un árbitro llamado Pes Pérez le expulsó por doble amonestación. Fue la primera y única expulsión de su carrera en Primera División.

El lunes 16 de enero de 2012, un mes antes de cumplir los 67 años, una enfermedad degenerativa se llevó en silencio al segundo protagonista de un Barça permanente en la memoria. Nueve años después de la muerte de Antoni Torres, Juan Carlos Pérez se marchó con una parábola como aquella del Bernabéu. Ídolos de infancia, protagonistas de colecciones de cromos legendarias y futbolistas alejados del glamour y la impaciencia que hoy atenazan al fútbol profesional, no merecen caer en el olvido.

Descanse en paz.

7 comentarios:

...sin bajar del autobús... dijo...

Enhorabuena por el artículo. En tiempos de villarato y 20 clásicos por temporada, es difícil encontrar este tipo de periodismo. Sólo puedo decir gracias.

Juan Carlos dijo...

Ets uns monstre, Blanco.

Quim Un Crit Valent dijo...

Felicitats!!!

Joan Fontes dijo...

Magnífic Elwood !! com sempre fent justícia i és que dotze anys a la disciplina del Barça mereixen el recordatori. Per cert, revisant el gol que li fa al Madrid i que dóna peu al titular de l'entrada, ... no era una centrada al segon pal o sóc molt mal pensat ?? En qualsevol cas, un protagonista d'excepció d'un dia certament gloriós.

Aitor dijo...

Enhorabuena por el artículo.

Iñaki dijo...

Un recordatorio fantástico. La historia está para mantenerla en la memoria; no para despreciarla como tan a menudo hacen ahora los mal llamados diarios deportivos

Chus dijo...

Muy buen artículo, Jordi. Chapeau!