Apenas media hora para entrar en la historia. Eso fue lo que ocupó en el césped del Camp Nou Gerard Deulofeu el sábado 29 de octubre de 2011, una fecha que puede pasar a los libros por una circunstancia que va más allá de coincidir con el debut de Iniesta, ocho años antes, o de Raúl González en el Real Madrid, hace diecisiete. Deulofeu, además de todo eso, entrará en el recuerdo por ser el primer futbolista nacido después de la final de Wembley en debutar con el Barça. Nacido en marzo de 1994, de él se afirma que lo tiene todo para triunfar, una técnica excepcional, un desborde eléctrico, una visión privilegiada... Todos los elementos para, con el tiempo, convertirse en protagonista de excepción en un club que ha convertido a la cantera en el centro de toda su maquinaria.
Y Deulofeu es el futbolista que puede ser considerado el final del círculo. El que comenzó Johan Cruyff hace ya 18 años, cuando un 17 de febrero de 1993, en el mismo Camp Nou, le dio la alternativa a Óscar García, hoy entrenador del juvenil del Barça, curiosamente quien le dio la confianza el año pasado a Deulofeu en el juvenil y que pasó a la historia por ser el primer canterano a quien el holandés hizo debutar en el equipo profesional después de aquella legendaria final de Wembley.
Òscar inició el camino que cierra Deulofeu. El primero en debutar tras Wembley'92 y el primero que debuta habiendo nacido después de Wembley'92. Dos nombres unidos por una historia con La Masía como nexo común de tantas y tantas ilusiones rotas en muchos casos pero que al final del camino han alcanzado la meta deseada. Valdés, Puyol, Xavi, Iniesta, Busquets, Messi y Pedro ya saben lo que significa labrarse un camino entero desde abajo; Piqué y Cesc lo han hecho con camino de ida y vuelta; Thiago está en ello, como lo intenta Fontàs o lo abrazan Cuenca, Sergi Roberto, Montoya, Muniesa, Bartra o Jonathan. Otros como Botía, Oriol Romeu, Xavi Torres, Fran Mérida, Abraham, Rubén Rochina, o Gai Assulin quedaron más cerca o más lejos del éxito que llegó a saborear Bojan o que no pudo Giovani dos Santos.
Muchos nombres con un mismo denominador común y que traslada el recuerdo a aquellos años en que ser canterano equivalía de demostrar lo que a cualquier futbolista de fuera se le suponía. Un camino que con los años se ha convertido en lógico y habitual en la misma medida que era la excepción en un pasado cada vez más lejano. Reina o Arteta han alcanzado su cúspide personal muy lejos del club que futbolísticamente les creó después de que Gabri o Arnau llegasen a tocar con las manos ese mismo objetivo final. El mismo que hace ya más de quince años abrazó la maldita 'Quinta del Mini', descabalgada de la gloria por el Atlético del doblete o el Bayern de Kahn, Klinsmann y Matthaus.

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