
Obligados a plegar velas durante la temporada sus más feroces críticos, a la que se acaba el curso, con el vestuario vacío y la soledad presente, vuelven a la palestra para enterrar a
Eto'o. Por un lado les ha faltado tiempo para sacar a colación una portada/pancarta en la que, de una tacada, apuestan por un poker de cracks para sustituirle y en cualquier tribuna que se les pone por delante, aventuran que
Guardiola no le quiere y, de paso, que él mismo tampoco quiere ponerse a las órdenes del club, que le vale con cumplir su año de contrato porque lo que quiere, de veras, es hacer su agosto el año que viene marchándose gratis, con un negocio redondo.
Cuando empiezan a apagarse, poco a poco, los ecos del éxito regresan al primer plano los problemas que amenazan con enquistarse y devolver al Barça al primer plano como club de los líos. Al tiempo, mientras FP regenera el Madrid a golpe de talonario, sabedor de lo qué realmente necesita, en el Barça comienzan las discusiones numantinas centrándose en el futuro de un tipo que, no lo olvidemos, ha sido fundamental para levantar todos los trofeos a los que se aspiraba. ¿Qué hacer? Simplemente esperar. Puede parecer una sandez, pero, no nos engañemos, la llave de Eto'o la comenzó a perder el Barça hace muchos meses y ahora ya no puede recuperarla.
Si es cierto que Txiki (el fichador de Hlebs, Gudjohnsens, Maxis, Cáceres, Albertinis o Marios) no le quiere en la plantilla del próximo curso y que Guardiola tampoco está por la labor de tenerle a sus órdenes, bueno sería solucionar lo antes posible el caso. Reunirse con Josep María Mesalles y facilitarle una salida tan digna como favorable a los intereses de ambos. Sin acritud, sin venganzas y con todo el honor que, futbolísticamente, merece, el camerunés debería tener la posibilidad de adelantar un año su 'fuga' en las mejores condiciones y el club, a la vez, encontrarle un heredero de primer nivel, que asegure, por lo menos, el mismo rendimiento que él ha dado al club.
Es de ilusos pensar que el Barça le lleva una eternidad de ventaja al Madrid por la temporada recién finalizada. No es un secreto que Kaká aterrizará en el Bernabéu y que, junto a él, es tan probable que llegue Cristiano Ronaldo en compañía de otros cracks que pueden resucitar al equipo y, paralelamente, y como ha reconocido Guardiola, la temporada siguiente a la de un éxito como la actual es, siempre, la más difícil. Si bien es cierto que el Barça no debe volverse loco pensando en lo que hace o deje de hacer el Madrid, también es verdad que la plantilla debe regenerarse y mejorarse para mantenerse en lo más alto.
Gracias y adiós para los que ya no quiera el entrenador pero, sobre todo, agilidad en las incorporaciones. Curiosamente Cruyff siempre decía que la plantilla del próximo ejercicio debe concretarse dos o tres meses antes de acabar el presente. Y eso no ha ocurrido. Ese zurdo ofensivo (Ribéry era el señalado), los laterales (se escapó Zhirkov) y el central que empiece a jubilar a Puyol (¿no vale Henrique?) son indispensables para la nueva aventura y el Barça no los tiene atados. La polémica que se avecina con la continuidad o no, con el traspaso o no, con la confirmación o no de Eto'o convierten todo lo demás en temas secundarios. Y eso conducirá, al tiempo, a un verano problemático.
Si es verdad, que habría que verlo, que Guardiola no le quiere (al camerunés), sería importante, vital, decisivo, que el propio entrenador hablase (si no lo ha hecho ya) directamente con él y lo hiciera público. Y, también, que se echasen las redes sin perder ni un minuto por encontrarle un sucesor adecuado. A mi me gusta Benzema, a ti Forlán y a él Ibrahimovic o Villa. El nombre, moviéndose entre cracks de primer nivel, quizá es lo de menos. Lo importante es, debe serlo, no dejar pasar el tiempo sin solucionarlo porque, arrastrando este problema seguirán sin solucionarse los otros. Y, quizá, cuando nos demos cuenta las fichas de dominó habrán ido moviéndose de tal manera que veamos a los cracks del mercado ya colocados y debamos conformarnos con platos de segunda mesa.