Señora... Estamos en una misión de Dios

jueves, abril 02, 2009

GUARDIOLA FRENA A LAPORTA

A Joan Laporta le resta poco más de un año de mandato. Por allá el mes de mayo de 2010 el presidente del Barça deberá dejar el cargo y convocar unas elecciones que si bien ahora mismo ni ocupan ni procupan al entorno blaugrana, en medio año comenzarán a calentar el ambiente. Sandro Rosell, sin prisa pero sin pausa, va perfilando el equipo con el que se presentará a los comicios de la misma manera que en la junta se hacen pronósticos para conocer el delfín perfecto para intentar asegurar la continuidad del laportismo. Pero, más aún, el presidente trabaja para dejar su impronta tras su marcha. Así renovó, por las buenas, a Xavi y así estudia la fórmula para atar a Messi con un contrato estratosférico que sin importar demasiado la carga financiera que signifique para la economía del club, asegure su continuidad evitando que nadie pudiera nunca acusarle de no blindar su carrera barcelonista.

Pero a Laporta le ha salido un grano en el entrenador que, precisamente, le ha salvado en el último año. Se la jugó hace cerca de un año apostando por Guardiola y le ofreció al entrenador un contrato de dos años. Ahora, con el viento tan a favor suyo, con el entrenador recibiendo parabienes continuados, el presidente quiere prolongar la presencia de Pep en el banquillo y en este sentido, hace apenas un mes, le ofreció una ventajosa renovación por otros dos años, hasta 2012... que Guardiola, de entrada, ha rechazado. Firme en sus convicciones, el entrenador debutante entendió que debe ser el nuevo presidente que salga de las urnas quien perfile el futuro deportivo del club y ofrecerle la continuidad si cree en él. En un gesto que le honra, el técnico no ha querido, por el momento, aprovechar su buen momento para asegurarse una continuidad millonaria y ha atado su futuro más allá de Laporta a quien le suceda.

Habrá que ver, si la temporada acaba con matrícula de honor o buenas notas al menos, si Guardiola se mantiene firme en esa convicción de esperar a la llegada de un nuevo presidente. Sabe que se ha ganado un prestigio en el fútbol europeo por su buen trabajo y que no le faltarán ofertas así que, si quiere seguir en el Barça, será a través de la confianza plena que le otorgue quien llegue. O eso, al menos, es lo que ahora parece. Mientras a Begiristain no le duraría ni un minuto ese papel delante para seguir en su cargo aunque supiera que el sucesor presidencial no le quisiera, Pep se lo toma de diferente forma. Y, desde luego, su postura es, ahora mismo, digna de todo elogio.