Señora... Estamos en una misión de Dios

jueves, enero 22, 2009

ATACADOS DE FELICIDAD

Todo es tan fantástico, todo tan perfecto, todo tan beautiful... que da miedo. Esto es el Barça y en el Barça, empezando por el vestuario, siguiendo por el palco, continuando por el entorno y acabando por los medios siempre hay alguien/algo que rompe el hechizo. El encanto. La felicidad. Dar por ganada la Liga a estas alturas es lo que dicta la lógica. Si doce puntos son muchos, más lo es viendo el estado de los habitantes del campeonato. Mientras el Barça vuela, sus rivales poco menos que se arrastran dando una de cal y otra de arena. El equipo de Guardiola gana, golea, convence, se gusta, asusta y arrasa en casi todos los partidos y ante cualquier rival.

Y cuando su juego no está a la altura o por lo que sea se encalla, aparece ese poder oculto llamado 'suerte de los campeones' que le otorga el empujón necesario. Así ganó al Betis (3-2), al Espanyol (1-2), al Real Madrid (2-0) o al Mallorca (3-1). Sí, es cierto que ni se puede ni se debe discutir el merecimiento de todos esos triunfos... Pero, también, es justo reconocer que la fortuna, que en otros tiempos habría dado la espalda, le acompañó para alcanzar esas cuatro victorias en la orgía de triunfos que ha encadenado este curso liguero.

Entonces, ¿a qué viene cualquier síntoma de preocupación? Puede contemplarse en la frialdad de Guardiola, quien, 'Gato viejo' y barcelonista de cuna, sabe perfectamente que aquí todo es posible. Antes de visitar el Calderón (donde, no nos engañemos, se puede golear en la misma medida que salir trasquilado), el Barça disputa quince puntos que, en el vestuario ya se ha dicho, pueden ser los decisivos del campeonato. Si el Barça es capaz de sumarlos y el Madrid sigue con su devenir mediocre, bien podríamos presentarnos en marzo con tres cuartos de Liga en el zurrón y contemplando la vuelta de Champions ante el Olympique de Lyon como la prueba del algodón de un equipo llamado a hacer historia.
Y, sin embargo, los hay, los habemos, que seguimos sin tenerlo claro. Recordamos una remontada célebre con H.H. qe se frustró con el secuestro de Quini, una empanada trágica con Udo Lattek o, sin irse tan lejos, un hundimiento mayúsculo con Rijkaard. ¿Que es de locos imaginarse ahora una situación similar? Desde luego que sí pero los hay que no olvidando el pasado tememos al futuro.

Porque esto, amics, es el Barça. No enterremos el pasado ni queramos olvidarlo de mala manera porque la historia está ahí. Y cualquier día puede repetirse. Ojalá no sea ahora porque estamos atacados de felicidad y no queremos despertar.