TSUNAMI
A la vez que el Madrid suda tinta ante un Athletic menor, el Villarreal se duerme, el Sevilla se estrella o el Valencia se frena, el Barça vuela a la velocidad del rayo. En apenas un mes y medio, el equipo que dio auténtica pena en Soria o se arrastró ante el Racing, ha mutado en una auténtica exhalación que hace las delicias de cualquier aficionado al fútbol. Si Atlético de Madrid o Basilea sufrieron en sus carnes la voracidad de este Barça, el sábado el Almería fue otro juguete roto que en apenas veinte minutos había sido arrasado.Pero esta vez, incluso superándose a si mismo, el Barça ofreció una primera mitad primorosa de fútbol. Cuarenta y cinco minutos de un juego excelso, maravilloso, rápido, espectacular y efectivo que no merece más que elogios de toda clase. Porque, no vale la pena restar méritos al rival, el equipo de Pep Guardiola se superó a si mismo y, ésta vez sí, realizó el mejor partido que se recuerda en el Camp Nou. ¿Le buscamos un pero? Vale, sí, de acuerdo, la segunda parte, ya con el 5-0 en el marcador, casi puede decirse que sobró y a los que siempre quieren más, les pudo saber a poco. Pero es que lo visto antes rayó, cuando no superó, la perfección más exigente.
Aquel Eto'o sentenciado en verano se ha convertido en el killer de sus dos primeros ejercicios de blaugrana. Suma más goles que jornadas y se diría que está, otra vez, casado con la fortuna, puesto que está allí en el momento justo para rematar, de cualquier manera, el balón oportuno. El camerunés es la punta del iceberg de un equipo que ha transformado el fútbol en arte; en el que Iniesta está superlativo y a su lado Xavi ha enterrado cualquier discusión. Y, junto a ellos, del primero al último futbolista, el resto del Barça es la moda del fútbol. La jugada del 2-0, transformado a placer por Henry (acaso el único lunar en el terreno de juego) es el ejemplo perfecto de lo que cualquier entrenador querría de sus hombres.
Decía en la víspera Guardiola que el mítico Dream Team es algo irrepetible y quizá pretendiendo no lanzar las campanas al vuelo afirmó que este Barça no puede igualar a aquel. Puede que sea cierto y no vale la pena entrar en discusiones, pero la velocidad de crucero que tanto en juego como resultados (nueve victorias consecutivas) que acumula el actual, ofrecen la mejor de las sensaciones. Málaga, Valladolid, Recreativo y Getafe se presentan ahora como un poker de partidos aptos para encarar el complicado fin de año que le espera al equipo con la mejor de las sensaciones y, desde luego, si alguien tiene que estar preocupado son ellos, los rivales. Porque si este Barça es capaz de mantener, simplemente, la tensión con que encara los partidos es difícil verle un techo.
Y, qué manera de disfrutar. Ojalá no sea una mera ilusión...








