Señora... Estamos en una misión de Dios

lunes, octubre 27, 2008

TSUNAMI

A la vez que el Madrid suda tinta ante un Athletic menor, el Villarreal se duerme, el Sevilla se estrella o el Valencia se frena, el Barça vuela a la velocidad del rayo. En apenas un mes y medio, el equipo que dio auténtica pena en Soria o se arrastró ante el Racing, ha mutado en una auténtica exhalación que hace las delicias de cualquier aficionado al fútbol. Si Atlético de Madrid o Basilea sufrieron en sus carnes la voracidad de este Barça, el sábado el Almería fue otro juguete roto que en apenas veinte minutos había sido arrasado.

Pero esta vez, incluso superándose a si mismo, el Barça ofreció una primera mitad primorosa de fútbol. Cuarenta y cinco minutos de un juego excelso, maravilloso, rápido, espectacular y efectivo que no merece más que elogios de toda clase. Porque, no vale la pena restar méritos al rival, el equipo de Pep Guardiola se superó a si mismo y, ésta vez sí, realizó el mejor partido que se recuerda en el Camp Nou. ¿Le buscamos un pero? Vale, sí, de acuerdo, la segunda parte, ya con el 5-0 en el marcador, casi puede decirse que sobró y a los que siempre quieren más, les pudo saber a poco. Pero es que lo visto antes rayó, cuando no superó, la perfección más exigente.

Aquel Eto'o sentenciado en verano se ha convertido en el killer de sus dos primeros ejercicios de blaugrana. Suma más goles que jornadas y se diría que está, otra vez, casado con la fortuna, puesto que está allí en el momento justo para rematar, de cualquier manera, el balón oportuno. El camerunés es la punta del iceberg de un equipo que ha transformado el fútbol en arte; en el que Iniesta está superlativo y a su lado Xavi ha enterrado cualquier discusión. Y, junto a ellos, del primero al último futbolista, el resto del Barça es la moda del fútbol. La jugada del 2-0, transformado a placer por Henry (acaso el único lunar en el terreno de juego) es el ejemplo perfecto de lo que cualquier entrenador querría de sus hombres.

Decía en la víspera Guardiola que el mítico Dream Team es algo irrepetible y quizá pretendiendo no lanzar las campanas al vuelo afirmó que este Barça no puede igualar a aquel. Puede que sea cierto y no vale la pena entrar en discusiones, pero la velocidad de crucero que tanto en juego como resultados (nueve victorias consecutivas) que acumula el actual, ofrecen la mejor de las sensaciones. Málaga, Valladolid, Recreativo y Getafe se presentan ahora como un poker de partidos aptos para encarar el complicado fin de año que le espera al equipo con la mejor de las sensaciones y, desde luego, si alguien tiene que estar preocupado son ellos, los rivales. Porque si este Barça es capaz de mantener, simplemente, la tensión con que encara los partidos es difícil verle un techo.

Y, qué manera de disfrutar. Ojalá no sea una mera ilusión...

jueves, octubre 23, 2008

UNA MANITA POR MAXENCHS

Quince minutos, apenas, sirvieron para sentenciar el regreso del Barça a la inolvidable Basilea, veintidós para encaminar el partido a un festival y convertir aquel sufrimiento de 1979 en una apisonadora tres décadas después. Este equipo suizo ha sido un aliado perfecto en la cabalgada con la que el Barça deambula esta temporada. Si del 6-1 al Atlético no quieren sacarse conclusiones, tras el 0-1 en San Mamés o este 0-5 en Saint Jakob´s debería empezar a hacerse. Guardiola, con sus cambios constantes en las alineaciones, mantiene, de momento, la tensión del primer al último jugador y el Barça tiene ya los dos pies (seamos francos) en los octavos de final de una Champions a la que acudirán, por lo visto hasta ahora, casi todos los candidatos.

Del partido en si poco hay que decir. Con Bojan como gran novedad, el Barça saltó al césped con el turbo puesto y en un abrir y cerrar de ojos dictó sentencia. Bueno es comprobar que la maquinaria está engrasada a tope y destacable es, aunque pueda considerarse mera anécdota (¿lo es?) que la manita con que ha sentenciado el choque haya sido personalizada exclusivamente por la cantera del equipo.

Pero este partido tenía otro protagonista, triste por su ausencia ya no en el escenario (en el que estuvo como periodista aquel inolvidable 16 de mayo de 1979), sino entre todos nosotros, entre aquellos que de una manera u otra hemos amado al club gracias, precisamente, a personas como él. Horas antes de que los chicos de Guardiola le homenajearan con una manita, en Barcelona se daba sepultura a un SEÑOR de los que ya no quedan. Nos dejó el lunes de la manera más cruel, tras un cáncer supersónico, Ricard Maxenchs. Mucho se ha dicho desde el lunes de su persona. Los que le conocieron (conocimos) no tienen-tenemos más que buenas, buenísimas palabras para con su persona. Desde sus cargos en el Barça, durante más de dos décadas, no sólo facilitó el trabajo a todos los periodistas (estrellas o becarios) que acudían a diario al Camp Nou, sino que dignificó un trabajo que después se ha demostrado único. Descansa en paz, Ricard, xato. En trobem, ja, molt a faltar.
Pero, a diferencia de él, que nunca, jamás, tuvo una mala palabra para nadie, a mi, esta mañana, se me han revuelto las tripas comprobando, más allá de los presentes, que eran muchos, muchísimos, los ausentes a su sepelio. Era, sin duda, un homenaje a su persona merecido al que nadie debía faltar. Y, por desgracia, de los pocos que no estuvieron los hay, a mi entender, que no tienen ningún perdón. Por no hablar de los que allí si acudieron me quedo solamente con dos personas: Miquel Rivero y Francesc Bracero, compañeros a sus órdenes tantos años y que mostraban en surostroel pesar de todos los que le conocimos. Sí, estupendo. Pero... ¿dónde estaba Johan Cruyff? El entrenador más laureado de la historia del club le debía mucho a la labor de Ricard y su ausencia, no comentada por ningún medio (intocable que es) se me ha antojado poco menos que vergonzosa. Tanto la suya como la del presidente Laporta, que cierto es que acudió al tanatorio pero cuya presencia esta mañana era poco menos que obligada como primer representante del Barça.

Personajes que estuvieron en el Barça como Mourinho o Schuster me consta que hicieron llegar sus condolencias porque su ausencia estaba más que justificada. Ex jugadores, ex deportistas, hubieron muchos pero debieron haber bastantes más porque del primero al último que le tratódurante su carrera en el Camp Nou deberían besar por el suelo que pisó Maxenchs. Allá cada cual con su conciencia pero quedar al margen de este homenaje multitudinario ha sido deleznable, por no decir otra cosa.

0-5 en Basilea, con Puyal glosando a pares los goles de los chicos de Guardiola y sus recuerdos de un amigo de todos, un tipo en mayúsculas que como siempre ocurre con las buenas personas, se ha marchado antes, mucho antes, de tiempo.

¿Alguna pregunta més? Gràcies, demá entrenament a dos quarts d´onze. Adeu Ricard. I, com a tu t´agradaria, acabem amb un ben fort Visca el Barça!

miércoles, octubre 08, 2008

ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

¿Demasiado bonito para ser cierto? A partir de la exhibición del sábado frente al Atlético de Madrid, en el entorno del Barça parece haberse dispuesto que nada está vetado a este equipo. Ya se espera el viaje a Bilbao considerando más lógico que probable una nueva goleada en San Mamés. Messi cabalga en solitario hacia el Balón de Oro, Eto'o vuelve a ser indomable, Xavi es la quintaesencia del fútbol, Iniesta una maravilla zurda y hasta la defensa (Abidal como mejor ejemplo) está en racha. Ni Valdés logra ensombrecer todas las luces, que ya es decir.

Pero bueno es hacer un par de apuntes para, por un lado, mantener los pies en la tierra y, por otro, aguar un poco el sabor del vino a esta felicidad. Que no, no puede ser completa.

De entrada hay que apuntar que se han enlazado seis victorias consecutivas, que no es poco, y ofreciendo en casi todos esos partidos, tanto los ganados sobre la bocina como los conseguidos con goleada, una solidez y un fútbol que otorga excelentes sensaciones. El balón vuela sobre el césped y con esa rapidez de ejecución la suerte, casi siempre, acaba estando de tu parte. Da igual ganar 3-0 en el minuto ocho que sentenciar en el noventa porque lo que a fin de cuentas vale es la victoria y lo que debe permanecer es la manera de lograrla. Tanto en Montjuïc como en Donetsk el Barça de Guardiola se llevó ese triunfo por insistencia. Apenas nadie puede ni debe poner en duda los merecimientos que el equipo hizo en ambos partidos y el aplastamiento que sufrió el Atlético en el Camp Nou es, de hecho, el argumento definitivo. La semana que viene, en San Mamés, puede ganarse bien, regular, ajustado o, incluso, no ganarse y llegar a perder (aunque suene a estas alturas extraño), pero por encima de cualquier resultado será interesante y casi diría que vital comprobar si la apuesta futbolìstica se mantiene intacta. Porque de eso se trata a la larga.

Pero hay también otra lectura a estos primeros partidos y estas primeras victorias de la temporada que hacen girar los ojos hacia los despachos. El Barça ha invertido cerca de cien millones de euros en reforzar la plantilla para, de momento, ofrecer su mejor cara con la mayoría de actores ya conocidos. Más allá de Dani Alves y de Gerard Piqué, los refuerzos apadrinados por Txiki Begiristain han ofrecido poco o nada. Y eso, más allá de los resultados, es algo que debe tenérsele en cuenta al secretario técnico. Como tantas cosas en estos años...

Gastarse 17 millones de euros en un central (Cáceres), que a estas alturas es poco menos que invisible y al que nadie echa de menos comprobando el rendimiento de los titulares suena a chiste y descubrir a lo grande a un tal Sergio Busquets ascendido como un desconocido desde la cantera para ensombrecer los 16 millones pagados por Keita se aventura un capricho de difícil explicación. Como lo es, también, buscar las razones del hundimiento de un Touré que en apenas nada se asemeja al del pasado año. Más allá, alguien debería explicar la posición que se le asigna a Hleb, para nada un extremo zurdo y sí un buen (excelente) acompañante en una zona media que a estas horas comienza a estar superpoblada.
Hay superavit en algunos puestos y déficit en otros que, ojalá, no acabe por pasar factura al equipo. Tan extraño es adivinar la permanencia de Pinto en una plantilla en la que apenas cuenta como comprobar la ausencia total de competencia que tiene Víctor Valdés en la meta. Y eso, ahora mismo, es una rémora de la que, de momento, no nos hemos tenido que lamentar. Y delante, en ese extremo zurdo que Iniesta ha hecho suyo a lo grande, sigue faltando una pieza.

Quizá, un año más, Begiristain se ha dejado los deberes a medias o, simplemente, ha pescado sin ton ni son. Como de costumbre. Ojalá no acabe pagándolo el equipo. Porque, no nos engañemos, ni se van a ganar todos los partidos con goleadas de escándalo ni, tampoco, la suerte, merecida, acudirá siempre a la llamada del buen fútbol apostado por Guardiola.

domingo, octubre 05, 2008

CATARATA DE TODO

Ocho minutos tres goles. Cinco disparos entre palos en 45, cinco goles. Un vendabal. Sin más. El Barça apabulló al Atlético de Madrid y lo destrozó de mala manera, humillándole como nadie podía imaginar y devolviéndole a su triste realidad de Pupas. Pero ayer, viendo el ritmo que imprimió desde el primer suspiro el equipo de Guardiola, hasta el mismísimo Manchester United (valga el ejemplo por ser el campeón de Europa), habría sufrido en sus carnes la avalancha de un Barça superlativo.

"Hemos estado lamentables, no hay excusa" se justificó al finalizar el partido Javier Aguirre. Media verdad, media sandez, hay que dar tanto crédito a la exhibición del Barça como crédito a las palabras del entrenador mexicano. La fortuna se alió de entrada con el ganador, sí, pero esa fortuna, no lo olvidemos, hay que buscarla. Y más allá del gol de Márquez, la porfió Messí en el penalty
y volvió a encontrarla en esa falta sensacional en la que fue el más listo de la clase. Víctor Valdés volvió a mostrar su deficiente momento al mirar impotente el remate de Maxi, pero daba igual, sus compañeros no estaban para darle motivos de supervivencia al rival.
La defensa vivió una de sus jornadas más plácidas, Abidal pareció hasta bueno, pero más allá de la capacidad de anotación ofensiva, fue en el centro del campo donde el Barça masacró al Atlético. Busquets, que perdió de manera lamentable tres balones sólo empezar, se entonó y acabó majestuoso, pero a su lado Xavi estuvo, desde el primer instante y hasta que fue sustituido inconmensurable. Hizo bueno el dicho que hace grande al Barça: Cuando corre el balón, cuando la circulación del juego es supersónica, este equipo alcanza un grado de efectividad sin igual. Cierto es que Gudjohnsen fue un secundario de lujo, que Iniesta volvió a dar una clase maestra, que Eto'o despertó y que, sobre todo, Messi demostró una vez más que está un peldaño por encima del resto del mundo del fútbol. Leo, cierto, come en plato aparte y está entre la realeza de la historia del fútbol, sí, pero en lo que se refiere a un equipo en sí, ahí, precisa, necesita, de compañeros de la suficiente calidad para que su brillantez esté acompañada de triunfos... Y la calidad, en mayúsculas, al frente del colectivo, la ofrece Xavi. Es, para lo bueno y para lo malo, la clave de este Barça.
Fueron seis como pudieron ser nueve los goles que se comió el pobre Coupet. Aguero pasó como un fantasma como a su lado Sinama Pongolle, Raúl García ni existió, Assunçao estuvo perdido y la contundente pareja formada por Heitinga y Ujfalusi en la defensa rojiblanca fue de chiste. La noche en la que el Atlético de Madrid podía presentar sus credenciales en el mejor de los escenarios, en un campo que suele dársele bien, el Barça de Guardiola se puso el mejor traje para bordar un partido de cine. De esos que serán recordados. Ojalá, eso sí, sólo sea uno a tener en cuenta. Sería la señal de que no fue una excepción.

miércoles, octubre 01, 2008

EL TRIUNFO DE LA LOGICA

En tiempo añadido en Montjuïc y en tiempo añadido en Donetsk. Sobre la bocina, cuando se daba por bueno el empate, logrado, al igual que ante el Espanyol, merced a un error del contrario, el Barça se ha llevado, también hoy, una victoria lógica, merecida y, siendo la Champions una competición muy corta, que vale su peso en oro. ¿Que no fue un partido atractivo? No, en absoluto. Pero el Pep's Team ha dado muestras de solidez, de calma, tranquilidad y paciencia. Aunque tarde, se ha encontrado un premio más que merecido.

Puyol, mal colocado como demasiadas veces en el gol del rival, ha regresado por segunda vez esta temporada al lateral izquierdo dando a entender que el protagonismo de Silvinho va a ser poco menos que testimonial. Pero la defensa, otra vez, ha dado síntomas feos. Se llevan ya demasiados partidos como para pensar en casualidades porque el Barça, para ganar, necesita crear un sinfín de oportunidades teniendo en cuenta que un gol en contra es poco menos que cantado. Por suerte, en el centro del campo el juego de Xavi atraviesa una luna de miel e Iniesta, tanto de interior como de extremo, convierte en peligro cada jugada. Pero, para marcar, se necesita Dios y ayuda. Con Eto'o otra vez negado y Henry 'castigado' a la banda, ha tenido que ser Messi quien abriese la lata. Pudo hacerlo antes Bojan pero ha sido Leo quien se ha encontrado primero con la fortuna de la colocación exacta en la cantada del portero y, ya en el momento final, con una asistencia de oro de Xavi para hacer realidad la lógica aplastante de lo que se vio en el campo.

Vale, no ha sido un partido para enmarcar. Pero la estadística está ahí. Tres puntos a la 'butxaca' y a otra cosa mariposa. No vayamos a pedir una obra de arte a cada partido. ¿O sí?