DEL PASADO AL FUTURO
Eto'o se va a marchar, siguiendo el camino que inició Deco y continuó Ronaldinho, y del famoso 'Círculo virtuoso' quedarán apenas las cenizas. Puede, con suerte, suponer un ingreso total de 60 millones la venta de tres futbolistas que juntos alcanzaron el grado de superlativos pero que por una serie de sinrazones arrastraron al Barça a la mediocridad en dos años que han emborronado, deportivamente, una etapa que, sin duda, recordaremos dentro de un tiempo con innegable cariño.Hay quien considera bien pagados los 25 millones por el gaúcho (yo no) justificándose en que su rendimiento ha amortizado sobradamente lo que por él se pagó. Olvidando que hace dos años, tras la fantástica temporada del doblete y el Mundial de Alemania, se podía haber sacado el triple una vez comenzó a sospecharse que, al igual que Romario en 1994, tras su ascensión a la cumbre ya nada sería igual. Ronaldinho comenzó a 'columpiarse' en la misma medida que Deco se hacía fuerte ante un cada día más sumiso Rijkaard y Eto'o empezaba a ir por libre. El día que comenzó la pretemporada 2006-07 y el camerunés no apareció por Barcelona descubriéndose que Laporta, por su cuenta y riesgo, le había concedido una semana más de vacaciones empecé a sospechar que pasábamos de virtuosos a viciados. Y cuando se produjo el accidente de Mónaco (aquella humillación deportiva ante el Sevilla), me convencí de que el equipo iniciaba la cuesta abajo.
El Laportismo estaba instalado en una nube de autocomplacencia y cerró, con la inestimable colaboración de los medios, los ojos a la crisis galopante que se cernía sobre el vestuario. Se han tardado dos años en cerrarlo todo. Tarde y ¿mal? Eso habrá que verlo. Pero asusta pensar que Deco despierte a lo grande en Londres y duele imaginar que Ronaldinho, en Milán, pueda resurgir imitando a un tal Maradona. Más que nada porque se les ha querido dar por enterrados deportivamente y como ellos triunfen y el nuevo Barça no, los reproches que ahora nadie sospecha estarán en primer plano.
Es por eso, principalmente, que Laporta necesita, sin dilación, un golpe maestro con el que empezar a tapar las heridas. Se aplaude el fichaje de Alves sin considerar exagerada la cantidad que se ha pagado por él; se otorga un margen de confianza a la locura desembolsada por un Cáceres que, hablando mal, aún 'no ha empatado con nadie'; se 'vende' la llegada de Keita como si de un nuevo Bakero se tratase; se considera a Hleb un virtuoso ocultando su oscuro trabajo en el Arsenal (ojalá no se repita con él la sandez de Gudjohnsen) y nadie repara en que el bueno de Piqué era, para Ferguson, el suplente del suplente en Old Trafford. Sólo el tiempo, pero no demasiado, dirá hasta qué punto se cumplen con ellos las expectativas pero... Y EL CRACK?
No se puede vender a Adebayor como una estrella ahora cuando era el secundario de Henry en Londres y menos podría considerarse el fichaje de Kanoute como la llegada del Mesías. Drogba, con 30 años cumplidos, despierta tantas dudas como Henry y a Arshavin, el descubrimiento del año, no se le puede negar el ascendente pero sí la definición. Porque no es eso, un definidor.
Así que, llegados a este punto, mientras se pretende elogiar la política de traspasos destacando lo mucho ingresado y lo que falta, se necesitan aún dos fichajes que, de verdad, den el lustre necesario al proyecto de Guardiola. Como hacer especulaciones es gratis, a mi me seduce hacer las mías. Y como he leído que Fernando Torres podría irse al Chelsea por 60 millones y que ello podría abrir la puerta del Liverpool a Eto'o se me ha ocurrido pensar ¿no sería bueno traer al Niño al Camp Nou? Yo, con los ojos cerrados, pagaba 30 millones por él acompañados del camerunés para sustituirle en el '9' y el '10' se lo guardaba a Arshavin. ¿Iluso? Puede, pero me despertaría más ilusión esta locura que todas las ya realizadas.





