ESPAÑA O COMO GANAR A LA ITALIANA
Con la Juventus recién descendida desde los despachos y varios futbolistas de aquel grupo investigados por la justicia o pendientes de 'huir' del equipo de Turín, Marcello Lippi comenzó a preparar el Mundial de 2006 con Italia. Mientras, en Las Rozas, Luis Aragonés comenzaba la preparación con España. En un abrir y cerrar de ojos, Italia lo aparcó todo y convirtió aquella selección en un equipo, simple y llanamente. Y contra todo y todos, gustando más o menos, con alguna que otra ayuda arbitral de por medio pero más fe que el Alcoyano y varios jugadores rindiendo más allá de lo humano se plantó en la final... Y la ganó.Durante aquel Mundial se fraguó la marcha de Zambrotta al Barcelona y Cannavaro al Real Madrid, dejando en la estacada a un club del que no se quisieron ir Del Piero o Buffon, por ejemplo. Pero en Alemania nada ni nadie logró romper la armonía del grupo, el 'todos a una'. Qué diferencia con aquella España. Allí, con Raúl de abanderado, se negó la llamada de Capdevila para meter con calzador al pobre Pernía como sustituto de Del Horno. Dos semanas antes de empezar el campeonato, antes del amistoso contra Rusia en Albacete, los capitanes forzaron una reunión para 'adecuar' las primas y la noche posterior a la goleada inaugural a Ucrania (4-0) Raúl se levantó de su mesa, agarró una botella de vino y entre sonrisas sirvió una copa a sus compañeros diciendo 'A mi me ha traído para servir el vino en las comidas'. Este fue el ambiente de aquella selección en el Mundial. Una selección que desde la concentración previa se desvivía con la desgana de Cañizares, las bromas pesadas de Salgado, la 'presencia' del ausente Guti (Xavi se llevó no pocas críticas por ser llamado tras salir de una lesión) o las tonterías de Reyes y Joaquín. Y rodeada de todo aquello, se metió en octavos dispuesta a enterrar a la Francia de Zidane.
Al lado del optimismo típico y de las sandeces ('Vamos a jubilar a Zidane') de turno, cierta prensa no cesó en su campaña 'pro-Raúl' hasta que Aragonés (no se ha arrepintió veces de aquello...) se bajó los pantalones y con tal de tener al entorno contento puso al madridista. Más aún, cambió el enfoque del partido, lo cambió todo y cuando quiso volver sobre sus pasos fue tarde. Francia, con o sin justicia (todo es opinable), echó a España del Mundial y la que le cayó al seleccionador por haberse atrevido a cambiar el vestido de la selección fue de órdago.
Luego llegó el acabose de Raúl, el divorcio y una travesía del desierto que ahora nadie quiere
recordar. Las discusiones en el amistoso de Reyjkavic o la noche anterior al partido de Badajoz ante Liechtenstein aún las recuerdan los que ahí siguen. Y después de que en Belfast Irlanda del Norte ridiculizara a la selección (3-2), Luis decidió morir con sus ideas. Acabó con Raúl y señaló el camino para quien le quisiera seguir. Aguantó un alud de críticas tras perder en Suecia pero se mantuvo firme y con el vestido cambiado y contra el mundo entero si hacía falta dio paso a un nuevo traje. No sólo apostó por un sistema 'diferente', sino que hizo suyos a los futbolistas, los abrigó de todo y de todos y se enfrentó a una campaña que recuerda, en cierta manera, a la que sufrió una década antes Javier Clemente. Y es que si algo no pueden soportar 'algunos' capos del periodismo deportivo en España es que aparezca alguien dispuesto a no plegarse a sus deseos y sus intereses.
recordar. Las discusiones en el amistoso de Reyjkavic o la noche anterior al partido de Badajoz ante Liechtenstein aún las recuerdan los que ahí siguen. Y después de que en Belfast Irlanda del Norte ridiculizara a la selección (3-2), Luis decidió morir con sus ideas. Acabó con Raúl y señaló el camino para quien le quisiera seguir. Aguantó un alud de críticas tras perder en Suecia pero se mantuvo firme y con el vestido cambiado y contra el mundo entero si hacía falta dio paso a un nuevo traje. No sólo apostó por un sistema 'diferente', sino que hizo suyos a los futbolistas, los abrigó de todo y de todos y se enfrentó a una campaña que recuerda, en cierta manera, a la que sufrió una década antes Javier Clemente. Y es que si algo no pueden soportar 'algunos' capos del periodismo deportivo en España es que aparezca alguien dispuesto a no plegarse a sus deseos y sus intereses.Esta es la España que ha ganado la Eurocopa. Lo ha hecho a través de un juego sublime, sin duda, pero por encima de todo por convertir una selección nacional en un equipo, en una plantilla unida en la que desde Casillas y hasta Palop todos se han sentido partícipes del éxito. Un equipo al que el entrenador ha sido capaz de mantener al margen de todo aquello que se hablaba a su alrededor y donde no le ha temblado el pulso a la hora de castigar a Fernando Torres o darle un capón a Sergio Ramos, aún sabiendo que eso le podía pasar factura en cualquier momento.
España ha ganado a pesar de todo y ahora se lee, escucha y ve en todas las tribunas loas y alabanzas sin fin de los mismos que dos meses antes del torneo afilaban sus cuchillos reclamando a Guti y Raúl. Y, resulta que son los otros, los que se ríen de las ausencias, los ventajistas. Mientras, hay cosas inevitables, los hay que convierten el título en una cuestión de orgullo patriótico, que aprovechan el campeonato para españolizar a insultos si hace falta a los que se lo toman con otra filosofía menos intensa. Y, también, se mofan de Ballack, se burlan de Donadoni y desprecian a todo lo que no es España. Es la otra cara. La que para algunos es inevitable y para otros despreciable, la separadora de siempre que algunos no quieren ver.
Son, los 'totems' de todo ello, los que no entienden, aún, que España ha ganado al más puro estilo italiano. Convirtiendo el vestuario en un búnker al que nadie pudo derribar. Y se tragan la bilis apenas tres meses después de cargarse a Luis Aragonés para colocar primero a Fernando Hierro unos y a Vicente del Bosque los otros. Porque, a pesar de todo, quieren seguir dominando el cotarro. Quizá por ello el futuro de esta selección pende de un hilo. La patochada aquella de la rueda de prensa de Las Rozas con el seleccionador y el '7' de España ya dejaba claro que a pesar de que iba a quedarse fuera de la Eurocopa, tenía más futuro en la selección que el propio seleccionador. Habrá que ver si la España 'italianizada' tiene futuro o fue, sólo, un sueño.




