EL CIRCULO VICIADO
No hace demasiadas semanas, en Madrid, el Barça desarboló al Atlético en el Vicente Calderón en una media hora sublime... Y acabó desarbolado, masacrado y ridiculizado. Hoy el Arsenal se marchó en Bolton perdiendo por 2-0 al descanso, siendo desbordado por un rival de pacotilla y ha acabado ganando, sobre la bocina, gracias, simplemente, a su amor propio. A saber que una derrota le dejaba muerto. Después, en Sevilla, el Barça se ha suicidado. Ha acabado por demostrar que es un equipo sin presente ni futuro.
¿Valía la pena ilusionarse? ¿Valió la pena aparcarlo todo pensando que era posible? ?Dónde estarán ahora los que se han dedicado en los últimos tiempos a apuntar sus obuses contra Ronaldinho? Ahora, sin duda, será Rijkaard la diana hacia la que se apuntarán todos los dardos. Y siendo como es el holandés uno de los máximos responsables de este desaguisado, habría que ver si se puede y debe apuntar más arriba. Aquel círculo virtuoso que nos vendió esta junta hace ya cinco años se envició rápido pero los éxitos en el campo ocultaron que todo se iba pudriendo.
Se permitió, y hasta se sonrió, que Ronaldinho se abandonase; no se cortó de raiz la alegre vida personal de Márquez, no se cuadró a Deco, se permitió a Eto'o decir y hacer lo que quería, se disculpó el nulo mando de Puyol en el vestuario y se disfrazó el pasotismo de Rijkaard en una falsa confianza hacia los suyos. Todo ello acabó por pesar y cuando se trajo a Henry (el 'otro' héroe barcelonista en París) el círculo ya estaba tan y tan viciado que la muerte era un hecho consumado.
Y Laporta sigue escondido. Y atreviéndose a exigir que se dejen las notas para final de curso. Menudo caradura.





