Señora... Estamos en una misión de Dios

jueves, febrero 28, 2008

ENORME

Sobrevive el Barça, crece el Valencia y resucitó la Copa en una noche épica, de las que ayudan a congraciarse con el fútbol y de esas que ayudan y empujan a los recién llegados (los niños) a enamorarse de este deporte. Les empujan, claro, a los que hayan tenido la fortuna de convencer a sus mayores de acudir al campo o, en su defecto, de poder ver el partido por televisión. Ha sido, sin duda, un partido de esos que ya no se ven, con un Barça enrabietado y digno de si mismo. Sabedor de que está en buena línea, no podía permitirse una derrota que devolviera todas las dudas. Porque, no nos engañemos, si no aparece ese disparo de Xavi que limitó los daños y devolvió la esperanza, los hay que, no fijándose más allá del marcador, echarían sal a la nata.

El empate, por la forma en qué llegó, el momento y el desarrollo anterior del juego, demuestra que en el vestuario del Barça algo ha cambiado. No hace tanto tiempo sobrepasar el minuto 60 de un partido equivalía a ahogarse, literalmente, sobre el césped; ahora esos arreones finales que comenzaron en Sevilla, se repitieron en Zaragoza, se observaron en Glasgow y se confirmaron ante el Levante han pasado a ser una constante. El Valencia marcó, en un error garrafal de marcaje de Abidal que acabó por despistar a Milito, en el momento en que Rijkaard había enloquecido con los cambios y todo el equipo había decidido, sin más perámbulos, acelerar el ya de por si supersónico partido. Se convirtió todo en un pim pam pum sobre la meta de Hildebrand que se convirtió en un muñeco al que le rebotaban todos los disparos. Pero al final se hizo justicia.

Lo curioso es que, seguro, se querrá sacar petroleo de una mano de Eto'o ocultando que el Barça remató veinte veces, que lanzó trece corners y que arrinconó a un rival que no sabía cómo achicar balones aunque, de justicia es decirlo, demostró estar en franca mejoría respecto a tampoco hace demasiado tiempo. Pocas veces un empate en el Camp Nou debería dejar mejor sabor de boca como el de hoy. Por entrega, sacrificio, rapidez, agilidad, destreza y amor propio, el Barça lleva camino de recuperar sus esencias.

Y entre todo ello dos nombres merecen, para mi, especial atención. Uno por ausente y el otro por todo lo contrario. De Ronaldinho nadie se acordó, a pesar de lo ajustado del resultado. ¿Buena o mala señal? Cada cual puede sacar sus conclusiones pero es cuanto menos curioso que se haya corrido un tupido velo a la explicación de las rotaciones que le han apartado de un partido vital cuando ha sido el último en aparecer en escena. En un partido que se juega a cara de perro, que se necesita ir a por la victoria se le da descanso al teórico crack para reservarlo, supongo, de cara al choque, por ejemplo, del Celtic, en el que el Barça parte con toda la ventaja. ¿Se entiende eso? El otro nombre propio es Xavi. Denostado como pocos, criticado sin piedad y tratado como un simple pelele por no pocos, Xavi ha vuelto a jugar un partido, sencillamente, enorme. Ya no son sus goles que han enganchado al Barça a la Liga y esta noche le han salvado de una injusta derrota; más allá de eso, ha sido, y es, él, quien vuelve a llevar los galones, quien reparte el juego a conveniencia en cuanto a repidez o pausa y quien marca el termómetro del juego. Enorme, simplemente enorme a pesar de todos aquellos que le consideran un don nadie al lado del músculo de un Touré que, lo siento, cada vez me estorba más.

Ahora falta redondearlo en las Fallas. Después, eso sí, de cerrar el billete de la Champions y seguir creciendo en una Liga que no permitirá resultados como el de esta noche. Porque, aún siendo un partido para alegrarse, no ha tenido un resultado válido en esa otra competición.

martes, febrero 26, 2008

CUIDADO

Hace menos de dos meses el Barça era un equipo en derribo. Van Basten rivalizaba en portadas con Mourinho como aspirante al banquillo que ocupaba un Rijkaard al que se le había ido todo de las manos. Frank, el 'fumeta' no sabía ni administrar a su plantilla, ni motivarla; no sabía plantear los partidos y era poco menos que un cadáver andante. Hace menos de dos meses Xavi estaba caduco, Ronaldinho acabado, Messi en crisis, Henry era un engaño, Thuram un jubilado (bueno, éste sigue siéndolo) y la temporada se abocaba a un fracaso mayúsculo. Del 'jogo bonito' se atrevía todo el mundo a echar pestes y se abogaba por la cultura del músculo y del esfuerzo para sobrevivir.

¿Qué ha pasado desde entonces para que hoy se pueda leer en los diarios o escuchar en las tertulias que el Barça va lanzado al éxtasis? Un gol de Xavi sobre la bocina al Osasuna, un penalty cuanto menos discutible en Zaragoza (deberíamos pararnos un instante a pensar qué diríamos si llega a ser en contra) y la goleada a un Levante en descenso cantado han bastado para darle la vuelta al calcetín de esta manera tan escandalosa. Escandalosa y, para mi, dudosa. Porque no hay que aparcar que han sido Almería, Betis y Getafe los que de verdad han devuelto la vida a ese moribundo Barça. ¿O no?

¿Acaso se debe obviar que en Sevilla Valdés salvó al equipo del desastre antes de ese arreón final? ¿Jugó el Barça a algo antes del empate de Xavi? En La Romareda, ¿qué pasó? ¿Maravilló el Barça?, Ante Osasuna ¿hizo un partido digno de mención? En este agarrarse al día a día, sin saber ni querer pensar en el fondo y quedarse en la forma, los medios de difusión culé han abierto los ojos de golpe. Y Rijkaard ya es nuevamente un gestor extraordinario del equipo. Y Ronaldinho, ay Ronnie, vuelve por sus fueros. Xavi, de la noche al día, es insustituible y Messi s otra vez la pulga atómica. Incluso he llegado a leer que Henry ha justificado ya su precio y que Touré es la quintaesencia en su puesto.

En el palco, con la maravillosa coartada que les ofrecen los sumisos medios de comunicación, disfrutan como enanos de esta remontada y en la grada, quien más quien menos, nos extasiamos comprobando el hundimiento de un Madrid en barrena. 'Ya está hecho', 'ya nos los hemos comido' nos hacen pensar olvidando cómo se ha llegado a esta situación y hasta esa Copa de España que hace apenas cuatro días había pasado a ser una tabla de salvación es ahora una competición que, dependiendo qué pase mañana con el Valencia, quedará en segundo plano.

Sigo pensando que Rijkaard tiene que abandonar sí o sí el Barça en junio. Gane Liga o Copa o Champions o todo o nada; sigo pensando que a Ronaldinho, mil gracias, se le debe buscar una salida digna a su historia en el club y me mantengo en la opinión que el Barça debe regenerarse. Abajo y, también, arriba. Esta supersónica y tan extraña como divertida remontada está, para nuestra desgracia, volviendo a ocultar una realidad que puede no ser tan trágica como se quiso hacer ver hace apenas cinco semanas pero que, en absoluto, es tan maravillosa como nos quieren vender. '¿Esta Liga la vamos a ganar'? 'Que viene que viene?' Pues estupendo. Ojalá sea así.

Pero mientras eso ocurre bueno sería que quienes deben decidir se pongan las pilas. No sea que lleguemos a mayo pudiendo ganarlo todo, no se gane nada (o sí) y la nave siga con este desgobierno. Porque, que no nos ciegue la euforia de los goles de Negrero, de González o de Uche, este Barça sigue lejos de ser aquel que nos maravilló.

domingo, febrero 24, 2008

FEBRERO FANTASTICO

De chiste. Ese Real Madrid que ya se preparaba el alirón, que se regodeaba con portadas made in Marca respecto a que la Liga se acabó y que el título iba a caer, para más inri, coincidiendo con la visita del Barça al Bernabéu ha caído al infierno de la manera más bochornosa y ridícula. Ha sido divertido, vaya que sí!

Tres de doce. Ese ha sido el balance liguero del Madrid en febrero. Lo que comenzó el Almería lo ha acabado el Getafe. Y vuelve la Liga, con el Barça al trote, dando buenas sensaciones, creciendo sin avasallar pero teniendo a tiro a un equipo cuyo entorno hablaba hace nada de 'pasillos' y ya debe empezar a tener, más que el miedo, el terror en el cogote. A ver si se cumplirá la leyenda de las segundas vueltas de los equipos de Schuster...

No hay que llevarse a engaño ocultando que ha sido el Madrid el que ha resucitado el campeonato. Con o sin prepotencia pero, sin duda, con una relajación indigna en un equipo de primer nivel, el Real tiene buena parte de responsabilidad de que el Barça haya recuperado la autoestima. Hoy se ha paseado ante un rival en caída libre y que merece un aplauso por el momento anímico que sufren sus jugadores, pero después del golpe en Glasgow, irse a dormir en esta situación invita a soñar.

El miércoles, ante un Valencia que tiene en la Copa a su única tabla de salvación, y el sábado ante un Atlético en crisis pero que no pocas veces se convierte en un enterrador (por fortuna Fernando Torres está muy lejos), deben medirse de forma definitiva las aspiraciones de este Barça. Confío, sí, que el Madrid gane en Huelva para que no nos pensemos que ya está todo hecho. Se hizo todo tan cuesta arriba, que no está de más disfrutar de esta emoción.

jueves, febrero 21, 2008

GOOD VIBRATIONS

Poseido por un afán de recuperar su esencia, sin venirse abajo cuando a las primeras de cambio le asestó el Celtic el primer golpe ni bajar los brazos cuando Valdés se comió el segundo gol, el Barça se dio un baño de autoestima en Glasgow. ¿Maravilloso? Sin exagerar. Los resultados de esta semana han demostrado que el campeón escocés era probablemente el rival menos fiero. Tiene una mística su estadio sensacional, sí, pero futbolísticamente es menos fiero que el Schalke, más débil que la Roma y, ni qué decir tiene, más asequible que el Olympique de Lyon, el Arsenal o el Liverpool. Si acaso un viaje a Estambul habría tenido el mismo peso deportivo. Y ahí, en lo que sí era un ambiente infernal, el Sevilla dobló, aunque por poco, la rodilla.
El Barça se cambió de traje y habrá que ver si, recuperando la solidez defensiva, es capaz de mantener el mismo empuje y calidad en el futuro inmediato. Falló esta vez más de la cuenta la zaga, con un Puyol superado, un Milito descontrolado, un Abidal irrelevante o un Márquez errático pero todo quedó a buen recaudo gracias a la resurrección de Messi, la prestancia de Ronaldinho (haciendo un partido pasable ya nos conformamos!) y el crecimiento de Henry, que comenzó tan negado como costumbra pero terminó en plan gunner. Si Iniesta no hubiera estado ausente dejando todo el trabajo a Deco y Touré es probable que el triunfo se hubiera basado en un auténtico baño.

Sin dejarse llevar por euforias desmedidas, es un hecho que el Barça tiene pie y medio en los cuartos de final. Ha sido el único en cumplir los deberes con una prestancia que invita al optimismo y puede contemplar el futuro europeo con calma. Falta trasladar esas sensaciones ahora a la Liga y nada mejor que un golpe de efecto ante el Levante, olvidándose de lo que pueda hacer el Madrid ante el Getafe, para dejar claro que después de mucho nadar puede empezar a verse la orilla.

Ahora bien, hay otra lectura posible desviando la mirada hacia San Siro. El Milan demostró el año pasado, y lleva éste el mismo camino, que perdida la Liga centra toda su rabia en Europa. Inolvidable es aquella eliminatoria del pasado curso ante el Manchester United que mostró lo mejor de un equipo 'acabado' que supo mutarse en campeón. A mi, la verdad, me valdría con repetir la experiencia porque sigo pensando que la remontada liguera es poco menos que una quimera. Quedan cinco partidos para la final de Moscú y el primero de ellos, teóricamente, es poco menos que un expediente. Si nos asegurasen que tenemos asegurada una visita al Kremlin, ¿no daríamos por bien empleada la pérdida de la Liga?

viernes, febrero 15, 2008

CARNAVAL EN CAMERUN

- ¿Crees que de llegar el lunes o martes, Eto'o habría podido jugar en Zaragoza?
- Lo dices tu, no yo. Echa cuentas de tres días de tratamiento y contéstate solo.

Tal cual me lo confirmó 'alguien' que trabaja en los servicios médicos del Barça el jueves por la tarde. Pero el camerunés no estará en Zaragoza y pobre de quien ponga en duda su 'compromiso' con el club. Jugó el domingo pasado la final de la Copa Africa y mientras Touré el martes ya estaba entrenando, poco menos menos que desapareció del mapa. Ni la presencia en Ghana de Begiristain y del 'viajante' Perrín sirvió para nada. Lo grande del caso es que ellos regresaron sin saber nada del delantero. Se adució una recepción en Camerún, el lunes, para justificar su retraso al martes, luego se atrasó al miércoles y, por fin, llegó el jueves por la tarde. Sus asuntos propios le mantuvieron tan ocupado que no pudo llegar antes. Pero nada, no pasa nada. Nunca pasa nada...

El martes ya hubo quien insinuó que Eto'o no jugaría en La Romareda. A pesar de la alarmante falta de gol que sacude al equipo y de la importancia suprema del partido de mañana, nadie fue capaz, ni lo ha sido desde su llegada, de hacerle ver, comprender, que esto es un colectivo y que nada ni nadie está por encima de él. Eto'o llegó el jueves enfundado con un llamativo atuendo, miró por encima del hombro a todos los periodistas que le esperaban en El Prat y en el Camp Nou se dedicó a repartir sonrisas y abrazos a sus compañeros. Luego se marchó. ¿A comenzar el tratamiento? No, a descansar.

La parafernalia de la escena de La Masía es tan burda como falsa. Apenas nadie en ese vestuario le guarda el más mínimo aprecio a un futbolista que trata a sus propios compañeros como secundarios de su gloria (¿cuál, por cierto?) y sólo se mantiene a salvo de todo por el peso específico que sigue teniendo en el equipo y por la protección de la que goza por parte de los despachos. Nadie, absolutamente nadie, se atreve a toser a Eto'o desde que hace un año dinamitara todas las estructuras futbolísticas del club y saliera indemne de ello. Desde entonces vive en una nube, envuelto en relojes a cual más caro, rodeado de coches de lujo y viviendo en una nube.

¿Te has perdido por aquí? le dijo entre sonrisas uno de los futbolistas, de los que mayor peso específico tienen en la plantilla, que estaban entrenando cuando se presentó en La Masía. Le contestó con una simple sonrisa y se dio media vuelta. Este es el presente del camerunés. Cree que con su patente de corso puede hacer lo que le venga en gana sin dar explicaciones a nadie. De haber llegado el martes a Barcelona y comenzar su tratamiento quizá hoy estaría listo para jugar en Zaragoza, pero será que el carnaval en Camerún tiene mucha importancia como para perdérselo. No hay otra explicación para que Laporta, Begiristain o Rijkaard no se hayan ni atrevido a llamarle al orden. El directivo responsable del fútbol profesional, Marc Ingla, no pudo hacerlo. Estaba demasiado ocupado guardando sus esquís después de una semana de vacaciones en Canadá. Probablemente ni se enteró de lo sucedido.
Y así va el Barça.
Flota pero no navega.

jueves, febrero 14, 2008

CIAO, FENOMENO




¿Qué he hecho para merecer esto? El sólo quería ser futbolista y llegó a ser no un simple futbolista, sino un fuera de serie. Para algunos (yo me incluyo) el mejor delantero que se ha visto en los últimos lustros. Maravilló, extasió y deslumbró en su único año como barcelonista y a partir de ahí su carrera sufrió tantos infortunios como episodios geniales. Pero Ronaldo, por encima de sus representantes-mafiosos que se lo llevaron coaccionado y amenazado del Barça, merece un lugar en el corazón de cualquier aficionado que le haya disfrutado y sufrido.
Lo merece porque al alcance de muy pocos está salir adelante de dos operaciones como las que sufrió en dos años cuando pertenecía al Inter. Volvió y goleó. Lo hizo a tiempo de liderar a su selección en el Mundial'2002 y de volver a brillar en el Madrid, mal que nos pese, con unas actuaciones sublimes. No vale la pena recordar que Ronaldo acabó en el Bernabéu porque Gaspart y Van Gaal no le quisieron en el Barça. la historia está ahí y ya se vio el resultado.

Los habrá, seguro, que no tendrán pena ninguna por esta lesión que acaba de sufrir y que muy probablemente sea el final de su carrera. Diez meses parado a su edad y con los antecedentes físicos que tiene le abocan al adiós. Habrá quien ahora saque a colación su 'disoluta' vida privada para explicar sus percances físicos pero pocos, no sé la razón, serán quienes destaquen la moral de hierro, la humildad y la fuerza de voluntad que mostró cuando se le dio por acabado al sufrir esas lesiones.

Los madridistas pueden quedarse con sus goles, como podemos hacerlo los barcelonistas en un año, ya muy lejano, en el que nos maravilló hasta el punto de creer que nunca existió después un Ronaldo como aquel. Le faltó conquistar una Champions y, también, entrar con letras de oro en la historia de algún club. Nunca será una leyenda en el Barça por la escasez de tiempo que aquí estuvo y por la forma en que se marchó; no lo será en el Inter por, también, la manera en que le abandonó. Ni le ha dado tiempo a serlo en el Milan. Quizá sea el Madrid el lugar en el que más puedan recordarle y agradecerle sus goles y fantasía.

Pero, por encima de colores, hoy, es un día triste para el fútbol.
Ciao, Fenómeno, y gracias por haber existido.

lunes, febrero 11, 2008

LA SEMANA BLANCA DE INGLA

Lo más simple, lo más sencillo y, probablemente, lo más normal es, sería, referirse al nuevo paso dado a un lado del Barça en Sevilla. A un lado para, de alguna manera, mostrar que ni se avanza ni se retrocede, sino que se mantiene en el mismo estado que acostumbra. Atropellado por un rival más ambicioso de entrada y despertado a tiempo, que no es poco, para salvar los muebles pudo ser goleado y también pudo ganar. Ni lo uno ni lo otro, acabó empatando en un terreno complicado para ceder dos puntos más al líder.

Ronaldinho volvió a dejar claro que no está pero, lo peor, pareció por su actuación decir que no le esperemos. Ni a balón parado supo desatascar el partido y, mala señal, en una de esas jugadas se le llegó a ver encarándose con Xavi para quedarse para él mismo la gloria del lanzamiento que, como los otros cuatro, acabó en desastre. Mal asunto y peor solución se atisba en el brasileño. Pero eso no es nuevo.
Pero en el Sánchez Pizjuán ocurrió algo bastante más grave para el Barça. Y no fue en el césped ni, tampoco, en el banquillo. Estuvo, por ausencia, en el Palco. Porque en Sevilla no estaban Laporta, ni tampoco Soriano ni Ingla ni Ferrer ni Godall ni... Es curioso que cuando el equipo anda con el agua al cuello, jugándose sus opciones, necesitando resucitar, sus máximos representantes hagan mutis por el foro. De Laporta ya no sorprende nada, pero lo que clama al cielo es constatar que el vicepresidente deportivo (ese de quien el presi aseguró en el masaje televisivo que está tan encima del equipo) no acudió a Sevilla porque estaba ¡ESQUIANDO! en Canadá. Sí, tal cual, Marc Ingla se tomó un ¿merecido? descanso y decidió apuntarse a la famosa 'Semana blanca' marchándose a esquiar unos días. No a La Molina, no a Andorra, ni tan sólo a Sierra Nevada que estaba más cerca de Sevilla. El 'pájaro' se dio el gusto de largarse a al otro lado del mundo. Toma castaña!

¿Acaso hay alguna defensa de todo esto? Begisristain en Ghana 'descubriendo' a ¿quien? junto a Perrín, Ingla en Canadá, Laporta a saber donde y otro de esos vicepresidentes de comiendo calçots. Así pasaron el fin de semana. Después, eso sí, tendrán la caradura de pedir a la afición que arrope al equipo, que esté a su lado; montarán artificiales animaciones cuando el València visite el Camp Nou en la semifinal de Copa, una competición devaluada pero que, visto lo visto, es ahora su gran tabla de salvación y si, ojalá, el equipo da el callo en Europa y llega a la final de Moscú, nos dejarán a todos en la estacada hasta que todos ellos, y sus familiares, amigos, conocidos y demás estén bien colocados con su entrada en la mano.

Lo siento. No tienen vergüenza. Han dedicado, están dedicando, los mejores años de su vida a aprovecharse del cargo.

miércoles, febrero 06, 2008

59 MASAJES

No invitaron a Miguel Rico. Tampoco estaba Andrés Astruells, ni Alfons Arús, ni Xavi Bosch ni, tampoco, Enric Banyeres ni... TVE se guardó muy mucho de convertir la presencia de Joan Laporta en lo que en teoría es un programa de debate en precisamente eso. Lo convirtió, hasta la extenuación y provocando verguenza ajena, en un masaje, en un ejercicio de baboseo indigno.
Nadie se atrevió, nadie supo, nadie quiso, ponerle en aprietos en ningún momento y ese buen programa que es '59 segundos' pasó a ser una cuña publicitaria para mayor gloria del personaje.

El final del programa con Jan despidiéndose con un "lo he pasado muy bien" fue el mejor resumen de lo vivido. Sin pestañear había afirmado que el código interno del vestuario se cumple a rajatabla, sin dudar aseguró que nunca se ha sentido prepotente sin que NADIE de los presentes se atreviese a hacer mención de sucesos como el del aeropuerto o del 'apártate, imbécil' que le dedicó a su chófer (pagado por el club) en plena plaça Francesc Macià; negó tener aspiración política alguna pero no se contuvo de presentarse como un paladín del catalanismo criticando a Zapatero; mintió como un bellaco al hablar de Ronaldinho, pasó de puntillas al referirse a Mourinho dando un apoyo explícito (que nadie se cree) a Rijkaard; traspasó cualquier responsabilidad deportiva, sin citarlo, a un Marc Ingla que se ha convertido en el 'hombre invisible' de la Junta y tuvo la desfachatez de, olvidándose que es el presidente de todos los socios, DE TODOS, advertir que apoyará a un delfín propio en las pròximas elecciones (¿suena a aquello de atado y bien atado?).

Lo peor del programa/mentira/desfachatez fue que nadie de los allí presentes tuvo la osadía de ponerle en aprietos. La sonrisa eterna de la presentadora y el clima de masaje otorgado por los ¿periodistas? invitados convirtieron lo que podía ser un programa estelar en una parodia indigna.

Esta es la imagen del Barça. Qué pena...

lunes, febrero 04, 2008

JOHAN, COMO SIEMPRE

¿Mourinho? A mi que me registren. El 'gran gurú' ha hablado y, sin decir nada, poco menos que lo ha dicho todo. Porque, de entrada, afirma que él, en absoluto, ha dado el visto bueno a la llegada del portugués al banquillo (es curioso que ya se da por hecho que es él, el gran Johan, quien decide) pero, por si acaso, esta vez ya no ha utilizado ni una sola palabra en descalificarle.
La guerra dialéctica que ambos mantuvieron ha quedado aparcada en el olvido. Cruyff criticó con dureza no hace tanto la filosofía futbolística de Mourinho y éste no perdió un minuto en contestarle con más dureza aún si cabe, recordándole los títulos de uno y del otro como entrenadores o, por ejemplo, hurgando en la herida de Atenas. Cuando aquelló sucedió parecía impensable que algún día el holandés (que ni olvida ni perdona) fuera capaz de referirse al hoy parado de lujo sin usar alguna clase de descalificación... Pero lo ha hecho.


¿Cómo hay que interpretar lo que le ha escrito Joan Patsy en 'El Periódico'? Nisí ni no, pero 'yo ya lo había dicho'. Es el día a día de Johan Cruyff, el 'consejero' de este presidente que va dando tumbos y se entrega al resultadismo más obsceno sin importarle ni recordar círculos virtuosos ni promesas olvidadas. Lo cierto es que el artículo semanal del holandés se ha superado en todo. Porque dejando en el aire cualquier interpretación respecto a Mourinho, se ha atrevido a poco menos que exigir "estabilidad por encima de todo". Lo dice el mismo personaje que no perdió ocasión de masacrar a Bobby Robson o que desde la sombra lideró el acoso y derribo a Louis Van Gaal; El mismo que se ofende cuando se insinua que podría ser llamado a filas para ocupar de urgencia el puesto de Rijkaard ("es mi amigo") dando por sentado que él es un tipo de principios sin recordar que hace veinte años le hizo la cama a Luis Aragonés y pasó por encima de Javier Clemente para, a través de un hoy enterrado 'Grup d'Opinió Barcelonista', chantajear el futuro de Josep Lluís Núñez hasta colocarse en el banquillo, logrando que el entonces presidente se hiciera cargo de sus deudas (que no eran pocas) con Hacienda. Que no, no somos todos.

Como la historia siempre la escriben los vencedores, no es difícil, es simplemente imposible, ponerle un pero a la ascendencia de Cruyff en el Barça. De la misma forma que Xavi salvó la cabeza de Van Gaal en Valladolid hace nueve años, en abril se cumplirán 18, que se dice pronto, que Amor y Julio Salinas cavaron los cimientos del Dream Team en Valencia. Aquella Copa de España que se ganó al Real Madrid en Mestalla salvó la cabeza al holandés y permitió que
después se escribieran unas páginas gloriosas en la historia del Barça. ¿Las mejores? Para quienes nacimos en la época de vacas flacas y nos pasamos esos famosos 14 años sin ganar una Liga sí, sin duda.

Cuando a alguien desde la directiva se le ocurrió insinuar que él, Johan, pudiera hacerse cargo del equipo hasta final de temporada a Laporta casi le da un patatús. Casi casi porque no perdió ni un minuto en comentárselo y las risas del holandés se escucharon hasta en La Castellana. Antes de que la atrevida sugerencia de ese directivo (que ya ha caído en desgracia) calase entre la Junta, el presidente se dio prisa en salir a la palestra para, en la presentación de Petar Nenadic (jugador de balonmano), dar a conocer toda una declaración de principios. 'Creemos en Rijkaard, no hay nada perdido, el Madrid fallará'... Frases que recuerdan a un pasado más triste y gris que a un presente que debería ser diferente a como es éste.

Y es que, cuando un partido de cuartos de final de la Copa de España ante el Villarreal se rodea de toda la parafernalia con que se hizo... es que algo no funciona. Y no sólo en el vestuario, sino más arriba. Pero todo eso, al tiempo, Cruyff ya tendrá ocasión de exclamar que 'ya lo sabía' y, también, que 'yo ya lo advertí'. Es lo bueno de estar siempre por encima del bien y del mal y contra eso no hay Dios que pueda luchar. Quien lo hace, ojo, se expone a ser un mal barcelonista.