ENORME
Señora... Estamos en una misión de Dios
Hace menos de dos meses el Barça era un equipo en derribo. Van Basten rivalizaba en portadas con Mourinho como aspirante al banquillo que ocupaba un Rijkaard al que se le había ido todo de las manos. Frank, el 'fumeta' no sabía ni administrar a su plantilla, ni motivarla; no sabía plantear los partidos y era poco menos que un cadáver andante. Hace menos de dos meses Xavi estaba caduco, Ronaldinho acabado, Messi en crisis, Henry era un engaño, Thuram un jubilado (bueno, éste sigue siéndolo) y la temporada se abocaba a un fracaso mayúsculo. Del 'jogo bonito' se atrevía todo el mundo a echar pestes y se abogaba por la cultura del músculo y del esfuerzo para sobrevivir.De chiste. Ese Real Madrid que ya se preparaba el alirón, que se regodeaba con portadas made in Marca respecto a que la Liga se acabó y que el título iba a caer, para más inri, coincidiendo con la visita del Barça al Bernabéu ha caído al infierno de la manera más bochornosa y ridícula. Ha sido divertido, vaya que sí!
Poseido por un afán de recuperar su esencia, sin venirse abajo cuando a las primeras de cambio le asestó el Celtic el primer golpe ni bajar los brazos cuando Valdés se comió el segundo gol, el Barça se dio un baño de autoestima en Glasgow. ¿Maravilloso? Sin exagerar. Los resultados de esta semana han demostrado que el campeón escocés era probablemente el rival menos fiero. Tiene una mística su estadio sensacional, sí, pero futbolísticamente es menos fiero que el Schalke, más débil que la Roma y, ni qué decir tiene, más asequible que el Olympique de Lyon, el Arsenal o el Liverpool. Si acaso un viaje a Estambul habría tenido el mismo peso deportivo. Y ahí, en lo que sí era un ambiente infernal, el Sevilla dobló, aunque por poco, la rodilla.
- ¿Crees que de llegar el lunes o martes, Eto'o habría podido jugar en Zaragoza?


Lo más simple, lo más sencillo y, probablemente, lo más normal es, sería, referirse al nuevo paso dado a un lado del Barça en Sevilla. A un lado para, de alguna manera, mostrar que ni se avanza ni se retrocede, sino que se mantiene en el mismo estado que acostumbra. Atropellado por un rival más ambicioso de entrada y despertado a tiempo, que no es poco, para salvar los muebles pudo ser goleado y también pudo ganar. Ni lo uno ni lo otro, acabó empatando en un terreno complicado para ceder dos puntos más al líder.
No invitaron a Miguel Rico. Tampoco estaba Andrés Astruells, ni Alfons Arús, ni Xavi Bosch ni, tampoco, Enric Banyeres ni... TVE se guardó muy mucho de convertir la presencia de Joan Laporta en lo que en teoría es un programa de debate en precisamente eso. Lo convirtió, hasta la extenuación y provocando verguenza ajena, en un masaje, en un ejercicio de baboseo indigno.
¿Mourinho? A mi que me registren. El 'gran gurú' ha hablado y, sin decir nada, poco menos que lo ha dicho todo. Porque, de entrada, afirma que él, en absoluto, ha dado el visto bueno a la llegada del portugués al banquillo (es curioso que ya se da por hecho que es él, el gran Johan, quien decide) pero, por si acaso, esta vez ya no ha utilizado ni una sola palabra en descalificarle.
¿Cómo hay que interpretar lo que le ha escrito Joan Patsy en 'El Periódico'? Nisí ni no, pero 'yo ya lo había dicho'. Es el día a día de Johan Cruyff, el 'consejero' de este presidente que va dando tumbos y se entrega al resultadismo más obsceno sin importarle ni recordar círculos virtuosos ni promesas olvidadas. Lo cierto es que el artículo semanal del holandés se ha superado en todo. Porque dejando en el aire cualquier interpretación respecto a Mourinho, se ha atrevido a poco menos que exigir "estabilidad por encima de todo". Lo dice el mismo personaje que no perdió ocasión de masacrar a Bobby Robson o que desde la sombra lideró el acoso y derribo a Louis Van Gaal; El mismo que se ofende cuando se insinua que podría ser llamado a filas para ocupar de urgencia el puesto de Rijkaard ("es mi amigo") dando por sentado que él es un tipo de principios sin recordar que hace veinte años le hizo la cama a Luis Aragonés y pasó por encima de Javier Clemente para, a través de un hoy enterrado 'Grup d'Opinió Barcelonista', chantajear el futuro de Josep Lluís Núñez hasta colocarse en el banquillo, logrando que el entonces presidente se hiciera cargo de sus deudas (que no eran pocas) con Hacienda. Que no, no somos todos.