¿ESPERPENTICO?
Apenas dos años y medio después de forzar la marcha de un vicepresidente encargado de los asuntos deportivos, Joan Laporta vuelve sobre sus pasos para nombrar otro. En aquel entonces, argumentó la desaparición del cargo en que "será una faceta que llevaremos entre todos" y, sin embargo, ahora no ha sabido, o no ha querido, explicar la razón por la que rectifica aquella decisión. Ha sido, ésta, la punta del iceberg de una rueda de prensa cuanto menos curiosa, para algunos normal y para otros, simplemente, lamentable o esperpéntica. Y lo es, esperpéntica, porque Laporta, con una parafernalia digna del presidente de un gobierno, ha explicado sin explicar nada los cambios producidos en una Junta directiva que asoman a un futuro en que nada va a cambiar. O, a lo peor, para continuar una huida hacia adelante que parece a simple vista el proceder de este desgobierno blaugrana.De entrada, en la decisión más esperada, ha colocado a Marc Ingla, un lince en el mundo del marketing, al frente de la faceta deportiva. O sea, que la gestión de una plantilla que cuesta tropecientos millones de euros estará en manos de un personaje cuyos conocimientos futbolísticos está a la altura de cualquier aficionado medio. ¿Eso es malo, bueno, lógico? No parece, a simple vista, un nombramiento acorde con la grandeza que se le supone a la entidad y bueno será, de inmediato, estudiar los movimientos de este delfín de Soriano en la junta ahora que crece el 'run run' acerca del alejamiento de Laporta con su vicepresidente económico. ¿Será que al presidente le incomoda el protagonismo de sus compañeros? Viendo el precedente que protagonizó Sandro Rossell algo invita a pensar que sí... ¿O no hay que ser malpensados? De entrada, Ingla aterriza con el pie cambiado en su nuevo destino porque quien más quien menos de los que sigue la actualidad de los despachos del club intuye que el suyo será un cargo 'de paja' . Su primera actuación, de hecho, ha sido 'excepcional'. Acabada la comparecencia de su mentor, el nuevo vicepresidente deportivo ha hecho 'mutis por el foro', escapando a la carrera para no tener que hablar con los periodistas.
Seguir con atención la rueda de prensa que ha ofrecido este mediodía el presidente del Barça lleva a quedarse con cara de tonto. De tonto porque en más de media hora de comparecencia ante los periodistas no ha dicho nada que sirva para explicar lo mucho que debe explicarse. "Eso ya lo he explicado" ha sido su primera y alucinante respuesta al abrirse el turno de preguntas de los periodistas dando una imagen de incomodidad que ha llegado al cénit cuando se ha encarado con evidente mal gusto con uno de ellos. Que Fabián Ortiz, periodista de As, es un tipo con estudiada imagen de 'anti' no es un secreto, pero eso no disculpa las malas artes con las que lo ha ventilado Laporta. Pero es que, más aún, el presidente se ha atrevido a 'pedir' a los medios de comunicación "ayuda". ¿Ayuda? ¿en base a qué? Este personaje que ahora demanda ayuda de los medios es el mismo que los utilizaba hace diez años para atacar de cualquier manera al poder de entonces. Manda narices, por decirlo fácil, que el mandatario de una entidad como el Barça se atreva, en las circunstancias actuales, a pedir a los medios de comunicación que 'miren a otro lado' y no critiquen su gestión.
Laporta ha pasado de puntillas por la polémica de Edmilson, no se ha referido a las 'vacaciones publicitarias' de Márquez, no ha dado importancia ninguna al mal rollo que se adivina en el vestuario, ha pretendido engañar asegurando su total respaldo a Rijkaard, ha vuelto a echarle un capote (innecesario) a Begiristain, no ha mentado, ni por asomo, el asunto de la remodelación del estadi, ni la controversia que ella despierta entre los vecinos ni las tímidas quejas que algún político (¡habrase visto!) se ha atrevido a denunciar en voz baja.
Seguimos viviendo en un país multicolor. El 3-0 ante el Recre ha salvado una semana más y a Laporta le espera ahora otra gira. Ya estuvo en París con la Unesco y ahora toca Swazilandia en esta cruzada para salvar el mundo en clave blaugrana. Una vez, hace muchos años, Núñez proclamó que el Barça no era una ONG para cortar de raiz la insinuación de un directivo respecto a utilizar parte del presupuesto del club con fines benéficos. El ex presidente le cortó de cuajo, a él y a todos los que por ello abogaban, retándoles a poner de su propio bolsillo el dinero que estimasen oportuno para esas obras benéficas y asegurando que él, del suyo, pondría el doble de la suma de todos los demás. Curiosamente... Nadie solto un duro. Ahora lo soltamos nosotros, a base de aumentos criminales de abonos mientras ellos, los directivos del power point, se llenan la boca. Y, mientras, Laporta sigue su autopromoción.









