Señora... Estamos en una misión de Dios

lunes, abril 23, 2007

MEDALLAS INVISIBLES


Cinco medallas ha conseguido en el Campeonato de Europa España. Lo ha hecho en un deporte que se llama halterofilia y que ha pasado vergonzosa y totalmente desapercibido en nuestro país. Apenas he visto algún minireportaje en el diario AS, algún que otro recuadro en el Marca y cero informaciones en el Sport o el Mundo Deportivo. Igual lo he mirado mal, pero eso es lo que he visto. Lo más grande del caso es que Televisión Española, que lo ofreció a través de Teledeporte, no le ha ofrecido (en lo que yo he visto) ni medio segundo en los telediarios. Nada. Cero. No han merecido la atención de nadie a pesar de regresar de Luxemburgo cargados de medallas, con una tal Estefanía Juan colgándose tres medallas de oro. Nadie la fue a recibir a su llegada a Alzira. Ni una triste cámara de televisión, ni un triste político. Nadie.
Hace apenas dos semanas las campeonísimas de natación sincronizada tuvieron su instante de gloria. A base de triunfos en los últimos años, Gemma Mengual ha adquirido ese carácter 'mediático' que por unos momentos sacó del anonimato a su deporte pero las y los pobres 'levantadores de peso' han regresado en el más absoluto y vergonzoso de los anonimatos.
Aquí estamos por cosas más importantes. Lo que mola es ver del derecho y del revés, hasta la extenuación, el gol de Messi, lamentar la enfermedad del pobre Ronaldinho y alimentar falsas expectativas con un equipo de sufridos trabajadores que sudan hasta la extenuación por ganar la Liga. Porque, desde luego, se lo merecen todo. Ayer en Villarreal el Barça tropezó otra vez. Una victoria lejos del Camp Nou en cinco meses no debería (¡vade retro!) encender las luces de alarma en nadie. Mala suerte, falta de acierto, cansancio... Hay y habrá una y mil excusas para ocultar una crisis que hace demasiado que se arrastra. Que Deco perdiera durante la exhibición blaugrana ¡once balones! (http://martiperarnau.blogspot.com/) es sólo un hecho puntual, que Eto'o rematase una sola vez a puerta, que Ronaldinho le pasara el balón al meta dos faltas y una tercera, en tiempo añadido, la lanzase al palo sin portero ni barrera son 'problemitas' sin importancia.
Ayer hasta me tomé a cachondeo el partido viéndolo por televisión hasta que el Villarreal marcó el 2-0. A partir de ahí me entró el cabreo y escuchando al final al ¿presidente? del Barça me indigné. Se sigue ocultando cualquier problema, se sigue dando crédito a este equipo, se sigue viendo al 'señor de los banquillos' con su absentismo, hasta el punto que se hizo un solo cambio y, curiosamente, a través de una decisión de Eusebio. Y hoy este equipo se marcha de excursión a Egipto. Mientras Old Trafford, San Siro, Anfield o Stamford Bridge se engalanan para recibir la Champions, el Barça visita las piramides como si tal cosa.
El domingo se goleará al Levante en el Estadi (supongo) y se volverá a apagar cualquier conato de crisis. Como si nada hubiera pasado, se repetirán las gestas de un equipo que sigue haciendo historia porque se vivirá, se vive, del pasado y no del futuro. Habrá quien no entrene hasta el jueves como si nada, con apenas dos horas de ¿trabajo? se preparará esta recta final de temporada y todos felices. Mientras, esos ¿deportistas? como los de la halterofilia (o la natación, o la lucha, o la gimnasia, o...) entrenarán siete y hasta diez horas al día para preparar sus futuros retos, sus futuras medallas o fracasos. Y seguirán siendo invisibles.

jueves, abril 19, 2007

ATOMICO MESSI

Yo estuve ahí. Sentado en mi asiento del lateral del Camp Nou, junto a mi hijo con el bocata en la mano. Admirado de estar viviendo un momento legendario ya en la historia, en nuestra historia, del Barça. Viendo como Messi hacía dos caños, como se marchaba de uno, de dos, tres, cuatro... Como encaraba y sentaba al portero. En aquel momentoo escuché bramar a otro socio ¡'Maradona vive'!. Y me sobrecogí. Sí. Abrazado a mi hijo festejé el gol como merecía, como nos merecíamos vivir después de tantos sinsabores, aburrimientos y decepciones. Messi nos devolvió la ilusión. Fue una obra de arte que redondeó una primera parte magnífica, como hacía mucho, muchísimo tiempo que no disfrutaba con mi equipo. Y al acabar el partido me sentí aliviado. Por Messi, por su maravilla, por Xavi, por Puyol, por Gudjohnsen, por Deco, Eto'o... Por todos. Porque, como si fueran novatos, todos, del primero al último, recuperaron como por arte de magia esa rabia interior, esas ganas, ese poder que parecía ya perdido. Puede que sólo haya sido un oasis, un sueño, pero fue extraordinario. Y estuve ahí, en primera fila. Lo recordaré.
Nuestra historia en la relación con el Barça, la mía al menos, se monta a partir de detalles, de recuerdos sesgados, de goles o hechos concretos. Ahí está el 0-5 de 1974, la remontada de Zuviría en 1977, las butifarras de Schuster en 1983, la goleada en Valencia y el 'Urruti t'estimo' en 1985, la remontada al Göteborg y los penalties de Sevilla en 1986, el gol de Alexanko o el motín del Hesperia en 1988, la final de Copa de 1990, el gol imposible de Bakero en 1991, la final de Wembley de 1992, la cola de vaca de Romario y el gol de Amor en el Bernabéu en 1994, los goles imposibles de Ronaldo en 1996 y 1997, el Pizzi macanudo, las maravillas de Ronaldinho los dos últimos años, París... Pero, ¿qué nos ofrecía este año el Barça para el recuerdo? A mi, hasta ayer, nada. Títulos, quizá, dos, que no es moco de pavo. Pero construidos a partir del tedio, sin un momento glorioso, cumbre, para enmarcar y recordar con el paso del tiempo. Pero ya no. Ahora podré, podremos, guardar en la retina esos 12 segundos maravillosos en los que Messi nos trasladó a la gloria y nos hizo recordar que Maradona existió más allá de su actual estado vegetativo. Que Maradona tiene un digno sucesor, un maravilloso futbolista que, ojalá, alcance con el paso del tiempo su peso específico en el mundo del fútbol.
Fue el hecho concreto, la punta del iceberg, de una noche magnífica, con un primer tiempo memorable como hacía tiempo, demasiado, no disfrutábamos. Porque Messi fue el apoteosis, sí, pero el equipo se transformó y se reinventó a si mismo. Desde Jorquera y hasta Eto'o, pasando por Xavi, Puyol, Márquez, Iniesta, Deco... Todos y cada uno de los que jugaron ofrecieron lo que tanto les hemos, yo al menos, exigido: Rapidez de movimientos, combinaciones supersónicas, alegría en el juego. Volvió el mejor Barça una noche cualquiera que ya ha dejado de ser una noche más.
Puede que no nos quede mucho más en la retina esta temporada, pero ya tenemos algo que recordar por muchos años. Y lo bueno es poder considerar esos dos goles del Getafe como una anécdota y lo mejor es que podamos pensar en Villarreal como un paso al frente. Tenemos el colchón de la pasada jornada, pero es momento de transformar ese colchón en una rampa de lanzamiento. La última y definitiva.
Gracias Leo, gracias Barça. Mi hijo se levantó esta mañana con más sueño del normal pero aún con una sonrisa feliz porque volvía a recordar lo que vivió. Con apenas seis años ya tiene algo que guardar en la retina. El, yo y todos. Fue una noche que no olvidaremos. Y aunque, ojalá, no sea solamente una excepción, fue el momento estelar de esta temporada.

lunes, abril 16, 2007

Y LA NAVE VA...

Atolondrado, alocado, desfondado y hasta histérico. Maldiciendo su propia incapacidad y sin ideas... Pero ganador. Si existe, que debe existir, la suerte del campeón, ayer el Barça hizo bueno el dicho. Ganó al límite del tiempo, con un gol afortunado y dio un estirón al campeonato. Los que veíamos, y vemos, el partido de Villarreal con miedo podemos darnos un respiro: hay colchón. Por extraño que parezca, lo hay.

Ahora bien, ¿qué ofrece el Barça hoy por hoy? A mi, lo siento, apenas nada. Los que quieren ganar por lo civil o lo criminal están de enhorabuena, pero a los que nos gusta algo más no podemos estar satisfechos con lo visto. Leía hace un momento a Csai decir que esta Liga no es la suya (interpreto) y a mi me sucede algo parecido. Existe tanto ruido de sables alrededor del equipo, que lo que sucede en el césped pasa a ser a veces secundario. Lo sucedido la semana pasada con Eusebio, la amigdalitis de Ronaldinho, el plantón de Eto'o, la invisibilidad del 'Bacó', el 'pasar de puntillas' de Rijkaard sobre los problemas, los silencios de Begiristain... Hay demasiados frentes abiertos como para pensar sólo en el el fútbol. Al menos para mi. Ganemos la Liga, sí, pero rápido, sin hacer ruido y cambiemos las cosas. Hagámoslo antes de caer en el abismo porque sigo pensando que en ese camino estamos.
Ayer se ganó a un rival mediocre de la manera más mediocre. Este equipo ni tiene frescura, ni rapidez, ni alegría ni los automatismos de antaño. Y es por eso que sobrevive o a golpes de genio, o de fortuna. O, como ayer, de ambas cosas. Y, también, gracias en buena parte a los deseredados. Porque fue el acribillado Valdés el que paró un penalty, porque fue el criticado Xavi el que le dio aire al equipo, porque fue el maltratado Saviola el que provocó el gol. ¿Dónde estuvo Deco durante 88 minutos? ¿Qué hizo el mimado Eto'o durante 90? ¿Argumentó Thuram su salario en algún momento? ¿Existió Giuly? ¿Desbordó Messi? Y, por cierto, una hora le costó a Rijkaard darse cuenta que el Mallorca tenía el autocar. Una hora para decidirse a ir arriba. Este entrenador sigue a su ritmo, lento de reflejos hasta la exasperación.
Pero con ocho jornadas por delante y, en teoría, un calendario suave el Barça se ha escapado. Al Sevilla le falta aire, al Valencia tiempo y al Madrid calidad como para sobrepasarle en lo más alto. A mi me importa un pito el lloriqueo blanco por lo de Santander de la misma manera que ni me molesto en pensar en la jugada de Valdés. Si pitan los árbitros, que piten. ¿Que le robaron al Madrid? Puede, aunque, de hecho, no sé si le robó más Turienzo o Capello con su táctica amarrategui después del 0-1 o sus propios errores para no ser capaces de sentenciar. Ellos mismos se condenaron, así que de poco les debería valer ahora llorar.

Y mientras, aquí, la nave va... Sin un buen capitán y con la tripulación dando bandazos en el barco. Pero con la calma chicha de ver, a lo lejos, a sus perseguidores. ¿Hasta cuándo?

viernes, abril 13, 2007

JULIANO BELLETTI

Eusebio Sacristán jugó 403 partidos en el Barça durante siete temporadas. Nunca fue un ídolo de masas pero durante su permanencia en el club fue poco menos que imprescindible para sus entrenadores (Cruyff y Rexach). De él destacaba su capacidad técnica por encima, desde luego, del derroche físico pero, también, una impresionante capacidad estratégica a la vez que una disciplina de grupo absoluta. Nunca, jamás que yo recuerde, dijo una palabra más alta que la otra. Nunca le leí, vi o escuche criticar a Cruyff, Rexach, Bruins, Vilda o Seirul.lo. Ni a Mur, a Langa o a Corbella. Jamás alzó la voz cuando Cruyff, que también lo hizo, le ninguneó y ni tan siquiera protestó más allá de lo lógico cuando, con más o menos razón, le enseñaron la puerta de salida. Este señor, pieza fundamental en aquel Dream Team, fue el que se 'inventó' una falta que acabó dándole al Barça su primera Copa de Europa en Wembley y este señor es hoy parte del cuerpo técnico del club.
¿Y Belletti? ¿Quien es este tío? ¿Conoce, mínimamente, la historia de este club, de los que en él han jugado y lo que han significado para atreverse a criticar nada? A Juliano Belletti le tocó la lotería cuando un mal día de 2004 a alguien se le ocurrió ficharle pero, más inverosímil aún, le tocó el gordo cuando Larsson, en París, le dio una asistencia que acabó con un gol que le dio al club su segunda Copa de Europa. A partir de ahí las acciones bellettisticas parece que sean petroleo. No sólo no se le facturó agradeciéndole los servicios prestados sino que se le mantuvo en la plantilla a pesar de sus limitadísimas (en mi opinión) capacidades sino que se le ha llegado a renovar. Este tipo se levanta anualmente dos millones de euros limpios de ficha.

¿Y se atreve a darnos clases de nada? ¿A quien? ¿En base a qué? Si Eusebio, por una vez, ha decidido dar un toque de atención, lo que debe hacer este tipo es bajar la cabeza y callar. Tiene, por si fuera poco, la desfachatez de recordar que el Barça es el líder y negar olímpicamente que el equipo no está fresco. Miente como un pobre hombre cuando pretende defender a Ronaldinho sin tener ni idea de lo que ocurre. Porque esa es otra. Vive en su mundo y no se entera y, claro, a la que le preguntan cosas queda con el culo al aire. En ridículo.

Estoy esperando, impaciente, a que aparezca en escena el señor Begiristain (compañero y confío que amigo de Eusebio) para poner en su lugar al señor Belletti por su absurda, imperdonable e injustificable salida de tono. Pretender que le den el pasaporte, me temo, es esperar demasiado pero sí, al menos, que le dejen claro que él no es nadie para poner en duda el mando del vestuario. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

martes, abril 10, 2007

¿HALA MADRID?

Me encanta el País Vasco. Escaparme a Donosti con la excusa de la Semana Santa ha sido una constante muchos años y esta vez, con la mala excusa del partido de Zaragoza, perdí un día y medio de disfrutar por culpa de mi propia miopía futbolera. Iluso de mi, pensé que se había tocado fondo y que en La Romareda iba a comenzar el sprint final del Barça. Y sí, allí empezó. Pero lo que comenzó fue el sprint hacia un abismo demasiado claro. Sólo hay una cosa peor que ver una derrota de tu equipo por la tele: verla en directo. Allí en la grada acoges mucho mejor los sentimientos que te roba la pantalla del televisor, ves más allá del balón, observas las actitudes de los futbolistas, sus ganas, su compromiso, su personalidad en cada momento. Y lo de Zaragoza no fue más que la confirmación de un desastre anunciado.

El Barça no jugó en Zaragoza peor que en muchas otras ocasiones. Simplemente estuvo ahí pero de monigote, de triste monigote. Y estuvo así porque este equipo no da para más. No da para más porque en la plantilla existe ese 'déjà vu' vergonzoso, esa indolencia macabra e indignante que comenzó por los pesos pesados y ha acabado por arrastrar a todos los demás. No vale la pena dar muchas vueltas a lo ocurrido pero sí me gustará destacar la guinda del pastel: ver a Deco y Ronaldinho en un coche no volviendo en el autocar del equipo. ¿El acabose? NO. Domingo y lunes fiesta... Martes fiesta para Deco y la fiebre habitual para Ronaldinho. ¿Eto'o? A su bola. No le dio la gana de ir a Zaragoza escudándose en una misteriosa y fantasmagórica lesión y el martes entrena a solas en el Camp Nou. Corre sin problemas hasta que observa a una cámara de televisión y se marcha del campo.

Y Rijkaard mira, observa y calla. No dice nada porque se ve más fuera que dentro. Prefiere acabar la temporada sin hacer ruido, sin levantar la voz. Ha confundido eso de gestionar un vestuario con dar carta blanca a las estrellas, dejarlas hacer a su antojo mientras el resto asiste alucinado al hundimiento general. Y mientras ocurre todo eso, el triste Real Madrid recupera la sonrisa. Ahora hay quien les llama prepotentes, crecidos y muchas otras cosas olvidando que en tiempos pasados ocurría lo mismo pero al revés. Les ha dado tanta vida el Barça que se han agarrado a un clavo ardiendo y el sábado se pueden acostar como líderes. Para llorar.

Estoy harto de leer que si Lampard, Cristiano Ronaldo, Militos, Diogo o 'Perico de los palotes'. Estrellas del tres al cuarto con cero compromiso más allá de su cuenta corriente como se ha demostrado. Prefiero pelearme por un tercer puesto y soñar por algo más que ¿disfrutar' con este tipo de jugadores cuya profesionalidad acaba en apenas una hora de entrenamiento. Estoy harto de leer críticas despiadadas a Oleguer o Víctor Valdés, a los que vi salir de Zaragoza con un cabreo de narices mientras Ronaldinho reía por lo bajo entrando en un coche amparado en su condición de crack mediático. Harto y cansado de leer-escuchar-ver como se renegocian contratos estratosféricos de esta panda de estrellas de pacotilla; cansado de ver como Ronaldinho no entrena por tener gripe por la mañana y acude por la tarde a Lloret a una presentación de su página web; harto de leer una entrevista en la que Eto'o confiesa no saber los coches que tiene o enterarme que un día le soltó a un periodista que 'me suda tres cojones lo que digan porque soy millonario'; triste por ver como un tal Sergio García al que despreciaron en Barcelona es un más que digno jugador del Zaragoza no pudiendo ni ser un suplente más barato y, seguro, más eficaz que Ezquerro. Y como él los Verdú o Cristian, o Luis García. No, no deberían ser tan mediáticos ni darían tantas comisiones como los Thuram de turno, pero, seguro, se romperían los cuernos por un club que es el suyo, el nuestro.
Estoy harto de ver escondiéndose al 'Bacó', sonriendo al margen de todo, no acudiendo al entierro de un mito como Marià Gonzalvo porque estaba de vacaciones fuera de Catalunya autopromocionándose y viendo a Txiki Begiristain siguiendo en Roma a Mexès, Chivu o De Rossi (7-1 en Old Trafford). Harto de leer que el Barça sigue a un tal Palacio que es suplente de Saviola en Argentina pero que, oh casualidad, tiene un representante que es íntimo amigo de un tal Joan Patsy quien, a la vez, es el oráculo de Johan Cruyff quien, a la vez, es el cerebro futbolístico del señor Laporta y el valedor del señor Begiristain.

Se han creido tan guapos, tan buenos, tan maravillosos que han caído en la más absoluta de las miserias. A este Barça se le acabó el hambre hace demasiado tiempo. Mientras Puyol levantaba la Champions en París muchos de sus compañeros pensaban ya en la fiesta sin fin que se avecinaba. Así fracasaron tantos en el Mundial y siguen fracasando ahora. Puede que ganen la Liga, sí. Por el calendario que tienen deberían hacerlo pero eso no puede ni debe ocultar que hace falta cambiar muchas cosas. De entrada, para mi, varios cromos. Y no los del Oleguer de turno tan denostado por algunos. Siempre preferiré su sentimiento por el club que ha mamado, como Puyol, Xavi, Valdés, Ferrer, Sergi, Amor, Celades, Velamazán o tantos y tantos otros que la cara dura de estos cracks que hoy se besan el escudo para mañana hacer las maletas y ganar más dinero en otro club. Aunque eso signifique no ganar títulos.

lunes, abril 02, 2007

EL BLINDADO

Roberto de Assis mareó la perdiz lo suficiente, mandó callar a Ronaldinho, jugó a dos barajas, sembró la duda en el Camp Nou y, con una simple sonrisa al lado de Begiristain, acabó diciendo que aquí no pasa nada. Bueno, nada no. Dijo, más o menos, que se han sentado las bases del futuro de Ronaldinho en el Barça.

Y se la han vuelto a meter doblada al club. O a quien sea. Yo también quiero a Ronaldinho en el Barça! Desde luego! ¿Y quien no? Pero, ¿a cualquier precio? ¿Se considera mal pagado quien ingresa del club diez millones de euros, limpios, por temporada?

Con un contrato firmado hasta el año 2010 y cuatro mejoras en otros tantos años, ¿es de recibo todo este número? Habrá quien diga (yo lo he oído y leído) que el 'hermanísimo' lo único que hace es defender los intereses del crack. Cierto. Tanto como que allá por el mes de noviembre el 'Bacó' metió la pata (otra vez) anunciando a bombo y platillo una renovación hasta ¡el 2014! O sea, que los que tanto criticaban y se mofaban de las renovaciones de locos del Real Madrid galáctico han quedado en evidencia.

Pero a mi, inocente, me dolió ver a Ronaldinho en el aeropuerto diciendo simplemente que él quería jugar tranquilo. No le escuché decir ni una vez 'Barça'. Sólo jugar tranquilo, ese era su único mensaje, de todo lo demás ya se encargaba su hermano. Y eso me dolió tanto como me hace dudar ahora de lo que pueda pasar mañana, pasado o el otro. ¿Quien pone la mano en el fuego por él a partir de ahora? ¿No le pagaremos a él pero lo haremos a su fundación? ¿Acabará el Barça por cederle todos sus derechos de imagen?

Como además de inocente soy, también, malpensado tiemblo esperando el día en que Messi gane el Balón de Oro porque se ha abierto un camino sin retorno con toda esta movida de Ronaldinho. Leeremos, hasta el hartazgo, que en ningún otro lugar será feliz como en el Barça. Y lo malo es que nos lo creeremos como lo creímos con Ronaldo o con Romario en su día. Yo estoy desengañado en este aspecto. Donde son felices ellos es en Copacabana. Aquí hacen caja, nada más.

Ronaldinho es el número uno, seguro. Pero, lo siento, no es uno de los míos. Salvando las distancias por la forma en que todo se desarrolló, no es mejor que un Figo cualquiera. Maravilloso jugador, probablemente excelente persona pero un profesional, un profesional de pies a cabeza. Ni más ni menos que eso.