Señora... Estamos en una misión de Dios

jueves, enero 25, 2007

LA TRAVESIA DEL DESIERTO

¿La visión positiva? Acabada la primera vuelta el Barça es líder en solitario. A pesar de dejarse por el camino puntos de cachondeo, a pesar de su juego en muchas ocasiones infame y a pesar de mostrar, como equipo e individualmente, una imagen paupérrima está ahí, solito, al frente, mirando por encima del hombro a todos los demás. Y, si estando así vamos líderes, ¡que se agarren cuando volvamos a funcionar!

¿La pesimista? Este equipo no anda ni de casualidad. Ha perdido sus automatismos, ha cambiado la velocidad del balón por la de las piernas sin sentido, se ha olvidado la magia, ha desterrado la alegría y, lo peor, sus carencias van a más. De los últimos 21 puntos ha sido capaz de sumar sólo diez ganando dos partidos y empatando cuatro, con un saldo goleador para llorar excepción hecha del 3-0 al Nàstic. Me da a mi, llamadme inocente, que es para preocuparse.

¿La realista? Yo no lo sé. Soy un simple aficionado, veleta (lo confieso) como una vez me dijeron por este mundo de los blogs que pasa de la euforia desmedida al más absoluto de los pesimismos. Tal cual como ahora, intuyo, estarán muchos aficionados del Barça.

Ahora esperamos a Eto'o como si de un mesias se tratase, nos agarramos a que con el regreso de Messi se acaben de resolver todos los problemas y cerramos los ojos a la realidad presente. ¿Qué pasa aquí? ¿Acaso los Márquez, Xavi, Iniesta, Deco, Puyol, Valdés, Thuram y compañía son unos 'don nadie'? Excepción hecha de Thuram (y Zambrotta) estos jugadores que hoy son una triste sombra llevaron al Barça a la gloria no hace tanto tiempo. ¿Qué ha cambiado? ¿Lo resumimos todo en la 'pájara' de Ronaldinho? Ponerse en manos de un crack acaba pasando factura y eso no es nuevo. Cruyff encumbró al Barça hace 36 años y el reinado fue flor de un día y recuerdo que el aterrizaje de Romario (del gran Romario de dibujos animados) aceleró la muerte de un Dream Team que pasó de ser un EQUIPO con mayúsculas (con sus defectos pero infinitas virtudes) a ser un grupo de jugadores al servicio de la brillantez individual de un solo futbolista.

Si Ronaldinho no está bien (que no lo está) es momento de demostrar la solvencia del grupo porque, no lo olvidemos, la tiene, debe tenerla, digo yo. Es el momento adecuado, el preciso, para que Rijkaard silencie a los críticos (como yo) y demuestre que sí sabe encontrar las teclas adecuadas para cambiar la inercia en la que ha caído el equipo.

Y debe hacerlo rápido porque los números están ahí y no engañan. Las dos últimas Ligas ganadas por el Barça se cimentaron en la primera vuelta porque su estadística fue inferior en la segunda. En la temporada 2004-05 llegó al ecuador de la Liga con 45 puntos y la acabó con 84, sumando 39 puntos en la segunda vuelta. La siguiente, la 2005-06, acabó la primera vuelta con 46 y la Liga con 82, por lo que sumó 36 en el segundo tramo liguero. Hoy lleva 39, aventajando en un sólo punto al Sevilla y Madrid y en dos al Valencia cuando hace un año aventajaba en diez al Valencia y hace dos en siete al Madrid. Ellos tenían, más o menos, los mismos puntos que hoy tienen y en el caso del Madrid (sí, ese equipo en derribo, en coma profundo) sumó más puntos que el Barça las dos temporadas en la segunda vuelta.

Mirando el calendario veremos que el Barça debe visitar a Osasuna, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Villarreal o Atlético de Madrid. Tal como están las cosas podríamos echarnos a temblar. Prefiero no temblar y pensar que ellos, los profesionales, saben lo que tienen delante suyo y que comprenderán que es hora de levantarse y recuperar la personalidad perdida.

O eso, o a seguir esta agónica y triste travesía por el desierto.

lunes, enero 22, 2007

¿WE ARE THE CHAMPIONS?

Como alma en pena pasó por el Camp Nou el Nàstic. De poco, de nada en realidad, le sirvió tutear al Barça durante media hora porque en el momento de la verdad entre su falta de remate y el estado de gracia de Saviola, que no del equipo de Rijkaard, le enviaron a las mazmorras otra vez. Fue bonito mientras duró pueden empezar a pensar en Tarragona; pero lo que ni pueden ni deben hacer es bajar los brazos. Sabiendose condenados al descenso, la mejor de las reacciones sería morir con dignidad para, de esta manera, no enterrar sus ilusiones de cara al futuro.

¿El Barça? No está, se le sigue (yo al menos) esperando. A través de un debate tan absurdo como maligno entorno a Saviola se va ocultando todo lo demás. Me he cansado de leer (http://martiperarnau.blogspot.com/) la falta de entrenamiento que adolece el equipo y de comprobar que probablemente sea por esa razón por la que el Barça ha pasado de volar a arrastrarse por el campo. Se gana a base de individualidades cuando antaño se abrumaba al contrario gracias al conjunto. La exasperante 'ausencia' de Ronaldinho, la ofuscación de Deco (¿No mereció ser otra vez ayer expulsado), la mediocridad de Edmilson y, en general, el horroroso juego del equipo pesan como una losa cuando se ha llegado al ecuador de la Liga. Leo en otros lugares como a los siempre optimistas se les va vaciando el vaso a la vez que en el bando del Madrid no se quieren acabar de creer que a pesar de todo está su equipo vivo. Y es que ese Madrid en derribo está igualado a puntos con el líder. ¿Qué pasa aquí?

Inocente de mi, no lo sé. Pero sí sé que el Valencia ha vuelto con todas las de la ley; que suma ya seis victorias consecutivas y que su entrada en el club de los aspirantes es la peor de las noticias para Barça o Madrid. El Sevilla, a la suya, resiste sin más pero ya hay quien (me incluyo) cree que está condenado a abandonar su sueño. ¿Está de capa caída entre todo ello el Barça? No debería. Pase lo que pase en Sevilla deberían hacerse las dos lecturas por separado pero sin olvidar ninguna. Estadísticamente no está tan alejado de sus números. Si gana sumará 41 contra 45 o 46 de los dos últimos años pero esta vez sin ser el dominador absoluto del campeonato como antaño. Pero futbolísticamente hay que admitir que las cosas han empeorado. Y no poco. No se puede dejar morir de éxito a este Barça.
Rijkaard (que nunca ha sido santo de mi devoción) tiene la oportunidad de hacer callar a los críticos devolviendo al equipo la frescura de antaño.
Si ha sido capaz de cortar cabezas en defensa no debería temblarle el pulso a la hora de dar un toque de atención a los que 'mueven el cotarro'. Del recuerdo no se vive y hay quien parece hacerlo. El mismo que sonreía siempre ahora levanta los brazos y se desespera ante cualquier marcaje pegajoso del rival, el mismo que maravillaba con sus arrancadas ahora no se marcha de casi nadie y el mismo que decidía con golpes de genio ahora apenas si aparece a balón parado o cuando ya no hay nada que decidir. Sigámosle admirando porque, sí, lo merece por lo mucho que ha dado al equipo y al club pero, también, dejémosle claro eso, que del recuerdo no se vive.
Porque yo pienso que es a través de él que todo se contagia. El ofrece la fantasía y los demás se suman a la magia así que cuando se diluye en el césped los demás se apagan. Podrá parecer un pecado pero soy de los que piensan que llegados a este punto no estaría de más verle algún día en el banquillo por 'motivos tácticos'.
Pd.
No abramos un debate eterno con Saviola. Aprovechemos su calidad y al final de temporada, si se queda perfecto (a mi me gustaría, lo confieso) y si se marcha 'gracias por todo y a otra cosa mariposa'. Si este club sorevivió a Maradonas, Laudrups y demás, ¿no lo hará ahora? Y no sólo al argentino, sino al mismísimo Ronaldinho si llegase el caso.
Y, por cierto, no esperemos el regreso de Eto'o como si del Mesías se tratase. Le necesitamos, desde luego, pero lo que necesitamos es el regreso del equipo, de la frescura de antaño y de la velocidad de su juego. Aún recuerdo cuando el Madrid sobrevivía a base de los goles de Ronaldo... El Barça, este Barça, debe ser mucho más que aquel Madrid.

viernes, enero 19, 2007

PERIODISTAS


Este tipo de la imagen se llama José María García. Habrá a quien le suene a la prehistoria, quien le descubriera cuando daba sus últimos coletazos en Onda Cero, otros le descubrirían en la Cope, quizá en Antena-3 Radio y, me temo, los menos, lo recordamos aún, siendo muy jóvenes, en la Cadena Ser. Allí, en mis años de infancia, lo conocí a través de mi padre. Aún le recuerdo, pasada la media noche, sentado en el sofá y escuchando la radio. No lo entendía y a medida que fui creciendo adquirí la costumbre de sentarme con él para escuchar a ese 'gurú' de las ondas. No dejaba títere con cabeza.

Aún me vienen a la memoria adjetivos que muchos consideraban escandalosos en la época como llamar a Roca (presidente que fue de la Federación) 'Pedrusquete' o sus denuncias, siempre demostradas. El perro de Porta que sacaban a pasear asalariados de la federación, las manipulaciones arbitrales, sus ataques (a veces razonados y otras no) a Núñez... Después llegaron, los Gil, Mendoza, Villar y, su final, De la Morena y, como puntilla, Florentino Pérez.

A García se le criticaron muchas, muchísimas cosas. Obviamente no fue perfecto y se ganó no pocas enemistades por su cabezonería y su manía de remar contra el mundo si lo creía necesario. Me gustó en muchas ocasiones y en muchas otras me disgustó pero, por lo menos, nunca me dejó indiferente o aburrido como ahora.

Porque, ahora, lo confieso, raramente escucho la radio más allá de medianoche. Ni me interesan las tertulias edulcoradas o fanáticas de las emisoras catalanas ni me seduce un Larguero que, borracho de éxito, se olvidó de una cosa llamada 'información' ni me enganchó nunca un Tirachinas que toma por 'bobos' a los oyentes en demasiadas ocasiones con sus (en mi opinión) burdas bromas fuera de lugar. A García, probablemente, le perdió entre otras cosas el no saber adaptarse al cambio de los tiempos, el mantenerse fiel a su fórmula y, también, la fidelidad con sus amigos, a pesar de que éstos, demostrado está, en muchas ocasiones le dejaron como se dice vulgarmente con el culo al aire.

Pero, ¿ha ganado el periodismos deportivo desde su marcha? o, por el contrario, ¿se ha hundido en la mediocridad? Hoy compruebo como la prensa ha perdido toda clase de respeto, ecuanimidad y neutralidad e independencia. Reportajes faltos de toda imaginación y novedad a falta de noticias llenan páginas y páginas de diarios como minutos de radio o televisión. En Barcelona se vende cualquier traspiés del Madrid como el fin del mundo y desde lo que se ha dado por llamar la Brunete mediática las mofas hacia el Barça son una constante a la mínima oportunidad.

Y entre todo ello, cuando aparece un hecho como el de Ramón Calderón aparecen desde los medios que no estuvieron ahí los ataques desmesurados al presidente madridista pero, también, la crítica al que sí estuvo. Hablan de ética los mismos que la olvidaron hace tiempo, el mismo De la Morena que ninguneó a Perico Delgado porque no era su amigo. El periodista de la Cope, en mi modesta opinión, se apuntó un tanto de campeonato. He leído a través del blog de http://lacoladevaca.blogspot.com/ lo ocurrido y me ha maravillado su explicación. El quedarse de piedra por no ver a ningún periodista más allí, el ponerse las manos en la cabeza escuchando a Calderón, los nervios posteriores al saber qué tenía entre manos. Eso es periodismo. Y a eso se apuntaron después todos los demás en Madrid pero, eso sí, poniendo en duda la ética utilizada por la Cope.

Santi Duque me ha demostrado que el periodismo de verdad aún existe a través de sus sentimientos y pasiones por lo ocurrido (creo haberlo captado) mientras que todos los demás han vuelto a dejarme claro que se conformarán con el reportaje edulcorado de Gago en el Bernabéu, el informe repetitivo de lo bueno que es Ronaldinho en el Camp Nou o lo genial que es Fernando Torres en el Atlético.

Seguro que al, para mi, añorado Butanito se le ha arrancado una sonrisa al ver todo esto. Por lo menos a mi me ha demostrado que el periodismo de verdad, a pesar de todo, aún existe. Lástima que después el Abellán de turno desvirtúe todo este genial trabajo con sus sandeces.

lunes, enero 15, 2007

ENFERMOS DE EXITO

¿Puede el Barça perder contra el Espanyol? Claro que sí! ¿Y ser bailado en el campo? Desde luego! Ahora bien, lo que no puede permitirse el Barça, de ninguna de las maneras, es ser una marioneta en el campo, un pollo sin cabeza que diría aquel, un equipo sin personalidad ninguna, sin ambición, sin rabia... Y eso fue el Barça el sábado en Montjuïc. De la Peña parecía un ser superior, Luis García un Balón de Oro, Tamudo Gerd Müller. Pero todo, todo, el Espanyol era un equipo enrabietado, dispuesto a morir por su ilusión, una ilusión que al Barça se le perdió en el tiempo y que no fue capaz de recuperar ni en un derby.
Podría ser, de hecho, que a este Barça le de igual jugar con el Getafe que con el Madrid; con el Salamanca que con el Espanyol. Plano como está, parece que aquel plus de rapidez, verticalidad y automatismos haya desaparecido de la manera más lamentable. 'Ya ganaremos' parecen pensar los jugadores y algunos de nosotros, no sé si yo sólo o tropecientos mil, nos trasladamos en el tiempo a la época de la Galaxia blanca, cuando se bastaba con un zarpazo de Ronaldo, una genialidad de Zidane, una filigrana de Figo o dos paradones de Casillas. El Madrid galáctico murió víctima de su prepotencia y este Barça está enfermo de su pasividad. Se sobrevive a balón parado y se mantiene ahí porque los demás se lo permiten.

El Sevilla sigue con vértigo, el peor Madrid de la historia (tiene guasa que digan eso y nos lo creamos a pies juntillas) está pegado al cogote del maravilloso Barça y el Valencia ha regresado de entre los muertos gracias a los errores ajenos. ¿Qué hace falta para despertar? Las excusas de Puyol me empiezan a recordar a las de Raúl, la 'ausencia' de Ronaldinho me hace olvidar su brillantez pasada, la nulidad de Giuly me exaspera y la defensa, en general , me da risa.

Hoy leí, no recuerdo donde, una cita que decía que un pesimista no es más que un optimista bien informado. A mi no me van a engañar. Este equipo ha tocado techo, en mi opinión, y la única manera de mantenerse arriba es empezar a cambiar cromos. O eso o, me temo, se morirá sin ningún honor.

PD.
Madrid-Zaragoza. Capello me recordó, en cierta manera, al Cruyff de 1996 cuando fracasados sus fichajes tuvo que tirar de cantera y juventud. Ganó al Zaragoza con un equipo repleto de chavales. Chavales con hambre y calidad. Ojalá no siga por ese camino.

viernes, enero 12, 2007

VA DE DE DERBI


La primera vez que fui a un derby fue, curiosamente, a Sarrià. Me llevó mi padre con un amigo suyo periquito y sufrí, a mis cándidos seis años, un revolcón con un 3-0 de narices. La segunda aún fue peor, en 1975 nos clavaron un 5-2 con un tio que se llamaba Marañón que allí era como Rexach para mi. Tenía 12 años. Benditos recuerdos.

Después, con los años, me acostumbre a ir al entrañable campo del Espanyol cuando jugaba contra el Barça. Rodeado de amigos me colocaba en la grada sur del estadio y separados por un 'vacío' de los jóvenes hinchas del Espanyol nos pasábamos una tarde que ya querrían los 'estúpidos' ultras de hoy en día. Eran tardes de cánticos, de lanzamientos de huevos y de, también y como me ha recordado en 'La Libreta de Van Gaal' un periquito llamado Francesc Vía, bolsas llenas de pis. ¿Gamberros? Seguro que sí. Incluso un par de veces (mal contadas supongo pero no serían más de cinco) salí del campo como se dice 'por piernas' con la policía dando 'estopa'. Pero jamás de los jamases se pasó de ahí. Era impensable que un energúmeno del Espanyol o un animal del Barça sacase de su bolsillo una navaja. Era una rivalidad sana, tanto como dura, pero que nos permitía, al día siguiente, reirnos los unos de los otros en la escuela.

¿Qué ha pasado con el derby? Mañana subiré a Montjuïc y ojalá gane el Barça por 0-4 claro, pero no podré celebrar esos goles como antaño. Sentado al lado de Xavi, mi amigo perico, nos reiremos el uno del otro como siempre pero sé que a la que el Ronaldinho de turno marque un gol y yo lo celebre 'saltará' el descerebrado de turno a calentarme las orejas y a él se unirá el habitual coro de cobardes. Y, ojo, lo mismo le ocurre a él en el Camp Nou.

Pero nada es lo mismo. El cambio, a peor, para mi llegó a finales de la década de los 70. No sé porque pero cada vez veía menos gente caminando los domingos por la tarde hacia Sarrià y a medida que crecía el Barça se empequeñecía el Espanyol. En los 80 tuvo el canto del cisne aquella excepcional temporada de la UEFA en la que volvían a aparecer pericos de debajo de las piedras pero, otra vez, poco a poco, la cosa menguó y desde que emigraron (fueron 'vendidos' de mala manera por sus dirigentes) a Montjuïc el romanticismo murió sin solución.

Me duele, sí, ver a menos de 15.000 pericos allá desafiando a todo. Me admira su constancia pero me duele su soledad, como me irrita el vacío institucional y mediático al que son sometidos. Incluso un perico de pro como Samaranch nuna hizo gala de su españolismo! Ellos se lo han buscado! me dicen a veces. Y no, no es así. Su rabia visceral contra el Barça no sólo la entiendo sino que la comprendo. La comprendo desde el momento en que me veo reflejado hace 25 años respecto al Madrid. Es la eterna historia del rico cada vez más poderoso contra el pobre cada día más humilde, la del mimado contra el abandonado. Puede que sea ley de vida, pero me rebela.
Quizá es por ello que una derrota en el derby a mi no me dolería tanto como a muchos y, también, me encantaría ganarles la Liga en la última jornada. Eso querría decir que fueron segundos y crecieron. Crecieron y se convirtieron, otra vez, en una réplica feliz para todos.

Mi padre me hablaba de Arcas, de Mauri o los delfines. Yo descubrí a los Marañón, Solsona, Borja, Ortiz Aquino, Manolín Cuesta o Verdugo y, lo confieso, echo de menos esos tiempos. Tiempos en los que en el Camp Nou podía ver una, o diez, banderas del Espanyol en la grada lateral sin que ello significase nada anormal.

¿Es grave esa sensación?

miércoles, enero 10, 2007

LA QUINTA DE LOS FERRARIS

'Tenemos localizado el problema'. Pim pam pum. Ya está. He desayunado esta mañana leyendo en El Periódico la entrevista-charla que mantuvieron en la Ser con Pedja Mijatovic y he descubierto que esos rumores de 'borrachera' son ciertos. Tan ciertos que el propio Mijatovic ni los desmiente. ¡Vive Dios!
Pero si es el señor Mijatovic el que tiene que poner orden, mal, me parece, va el Madrid. Este mismo caballero de pelo engominado es el que hace una década lideraba junto a un tal Suker y en compañía de Seedorf, Panucci, Roberto Carlos y unos jovencísimos Raúl y Guti lo que se dio por llamar la Quinta de los Ferraris. Algunas veces, como ahora, hablamos (yo lo hago) de oídas pero otras no. Y yo, en este caso, puedo dar fe de ello. Yo he visto a las cuatro de la mañana en dos ocasiones beodo perdido a este caballero. Era cuando conducía un flamante Ferrari. ¿Casualidad? Seguro que sí. Tanto como que los resultados lo tapan todo y por ello, por aquel gol a la Juventus el señor Mijatovic ha entrado (con derecho propio, ojo) en la historia del Madrid. Pero los que ahora destrozan a Robinho son los mismos que desviaban los ojos cuando el protagonismo en ese sentido era de Mijatovic, Suker y cia y los mismos que ocultaban la dolce vita de un Raúl que cerca estuvo de tirar por la borda su carrera.



Más que destrozar al Robinho de turno pienso que lo mejor que podrían hacer desde el club es recuperarle, llevarle por el buen camino y hacerle ver sus errores. Si lo hicieron con Raúl, él, como persona joven que es creo que merece la misma oportunidad.
El Madrid (a la deriva pero a sólo dos puntos del Barça y en octavos de la Champions) ha entrado en una dinámica más que peligrosa. Sus propios medios afines han desenterrado el hacha de guerra y el todo vale les lleva a un estado de histerismo que es nuevo para mi.
No sé hasta cuándo podrán seguir así.

lunes, enero 08, 2007

TAPEMOS NUESTRAS VERGUENZAS



¿Hacia dónde vas, triste Barça? Tres empates y una pírrica victoria en las últimas cuatro jornadas 'adornan' la estadística liguera de este equipo llamado a arrasar. Borrados Ronaldinho y Deco y ausentes Eto'o o Messi emergen toda clase de dudas que, quizá, incluso los propios futbolistas que hoy han ¿jugado? en Getafe deben tener en su mente. No he visto el partido más allá del resumen televisivo pero escuchándolo por la radio me he trasladado a tiempos remotos, de infancia enganchado al transistor mientras maltrataba una pelota en la terraza de mi casa y no he podido por menos que deprimirme, futbolísticamente hablando, por lo sucedido.

Pero no es solamente el empate, la empanada mental que empieza a acumular este Barça. Es, más aún, el escuchar por la noche aquello del 'pero estamos ahí', eso de que el Madrid ha perdido y lo hizo el Sevilla. El Barça ha resucitado a un Valencia moribundo, le ha dado aire al Sevilla y ha permitido que el Madrid siga enchufado a la respiración asistida. Más que un campeón, este Barça se está convirtiendo en un 'perdonavidas' al que, a lo peor, no le perdone nadie en el momento de la verdad.


No viene a cuento, lo sé, pero he rescatado de la memoria un domingo muy lejano. El Barça, en marzo de 1977 (he tenido que tirar de archivo, lo confieso), jugaba en El Plantio. A dos puntos del Atlético de Madrid con seis jornadas para el final de Liga, necesitaba ganar ese partido... Y lo perdió por 1-0. 'Es vergonyós que el jugador mes ben pagat de la Lliga llençi un fora de banda i no s'ofereixi per rebre la pilota' (es vergonzoso que el jugador mejor pagado de la Liga saque un fuera de banda y no se ofrezca para recibir el balón) exclamaba indignado por las ondas Joaquin Maria Puyal refiriéndose, sí, a Johan Cruyff. Eran otros tiempos. Tiempos en los que los medios de comunicación no vivían amordazados por

miércoles, enero 03, 2007

ADIOS A LA INFANCIA

Italia juega sus jornadas a las tres de la tarde de los domingos, los sábados a las seis y a las ocho y media, como el último partido dominical. A las ocho de la tarde de los sábados en Francia y Holanda, que juega los domingos también al mediodía. A las tres y media de los sábados y las cinco de los domingos lo hacen en Alemania y a las cuatro de los sábados en Inglaterra, cuando no a mediodía o, como mucho, a las seis de la tarde.
No es extraño ver acercarse a San Siro, a Gerland, al Philips Stadion, al Allianz Arena o a Old Trafford a multitud de críos de apenas seis años de la mano de sus padres. Ver a familias enteras en las gradas del Renzo Barbera, del Geoffroy-Guichard, del DSB Stadion, del Wolkswagen Arena o de White Hart Lane animando a sus equipos. Son, ellos, los hinchas, los clientes preferentes del fútbol y para ellos trabajan TODOS. Inglaterra llega al punto de jugar hasta cuatro partidos durante la Navidad para motivar más si cabe la asistencia a los estadios... Y España se marcha de vacaciones para, cuando se juega, hacer un rompecabezas con los horarios que más que acercar, aleja a la niñez.

Aún recuerdo los domingos de mi infancia. Eran domingos de vermouth, canalones y Barça. A las cinco de la tarde, siempre, al Camp Nou. Hoy eso es una utopía. Podría contar con los dedos de las manos las veces que he podido llevar a mi hijo al estadio antes de las siete de la tarde y, por supuesto, olvidado está llevármelo a esas diez de la noche que tanto gusta a la LFP, arrodillada ante el poder de la televisión.

Cuando ha vuelto a ponerse de moda la polémica acerca de las vacaciones navideñas (que tienen delito) que disfrutan en la Liga bueno sería, pienso yo, empezar a pensar de verdad en los aficionados. Los que pagan, los que tienen que ir haciendo planes dependiendo de la hora a la que le pongan los partidos y los que, en definitiva, son los que menos cuentan para toda esta panda de vividores. Vividores en los despachos y, también, en los campos. Porque yo no gano millones de euros y no disfruto, tampoco, de las prevendas de todos esas estrellas que viven a cuerpo de rey y, encima, están cansadas físicamente y necesitan ´desconectar´.

Hace poco leí, no es la primera vez, que lo más sano del fútbol son los futbolistas. JA. Lo único sano de este deporte somos nosotros, los paganos, los aficionados, socios y abonados, que mantenemos el pastel. ¿Seríamos capaces de pararles los pies y decir basta? Me temo que no, pero sueño con la llegada de ese día.