QUE MAL ESTAN ELLOS!

Es más fácil ver la paja en ojo ajeno que la viga en el propio. Así puede que nos marchemos de vacaciones de Navidad. Consolándonos de que el Madrid está en derribo mientras que el Barça va tirando. ¿Es oportuno? ¿es lógico? Yo pienso que no. Si contra el Internacional de Porto Alegre me enervó la falta de espíritu con que algunos (la mayoría) de jugadores enfocaron el partido, contra el Atlético de Madrid me sobrevino la típica reacción culé del 'ay ay ay'. Soy, lo confieso, un vago y por eso me da pereza empezar a buscar ejemplos para confirma mi teoría. ¿Cuál? El Barça ha perdido la frescura y ya sólo marca a balón parado o, también, en jugadas de estrategia. Pero se ha perdido fluidez, rapidez de balón y, lo peor, esa sensación de poder que no hace tanto (¿o sí?) ofrecía el equipo. Dijo el miércoles Joaquín Caparrós (un tipo muy sensato) que este Sevilla le huele a campeón. Yo como soy 'parte interesada' sigo pensando que los andaluces están a expensas de lo que sea capaz de hacer el Barça.
Pero lo malo es que no veo qué hace el Barça, hacia dónde va o, peor aún, cómo pretende recuperar su forma de ser. Con 'cuatro detalles' de Ronaldinho no nos alcanza; con el excelente juego de Iniesta, tampoco; con el hoy sí y mañana no de Gudjohnsen me temo que menos aún. El equipo no está enfermo, pero tampoco está como unas castañuelas. El Atlético lamentará, si lo piensa, haber dejado la oportunidad de ganarnos por tercer año consecutivo porque en muchas fases del partido el centro del campo fue suyo y porque Agüero, cuando se enchufó, dejó en pañales la táctica del Barça.
El Madrid ha presentado a Higuaín y a Gago. Sigue engañándose con una huída hacia ninguna parte que acabará por pasarle factura. Ese es el consuelo de muchos. Es lo que leo en la prensa. Una manera de desviar la atención que me asusta porque es la mejor manera de no hacer frente a las carencias propias. A ver si acabaremos por lamentarlo...




